Download Festival 2019 (domingo 30 de junio, Madrid)

Todo lo bueno se acaba y el domingo 30 afrontamos la última jornada de esta tercera edición del Download Festival Madrid. Una jornada en la aprecié una gran afluencia de público ya desde las 19:00 cuando me acerqué al escenario principal a ver la actuación de Toundra. Los abanderados del post-rock nacional volvieron a demostrar el porqué de su estatus y nos regalaron cincuenta minutos de rock instrumental de alto calado emocional donde se alternan las partes etéreas con los riffs afilados, vamos, su seña de identidad. A algunos parece que les costó sumergirse en su propuesta pero a medida que avanzaba el show y una vez refrescados a base de manguerazos, fueron cayendo sometidos al hechizo de los madrileños que hicieron un breve repaso a su discografía, deteniéndose, como es lógico, sobre todo, en su último álbum: «Vortex».

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Y cambio radical en el Main Stage 2 donde pasadas las 20:00 actuaban Soulfly. La banda liderada por Max Cavalera repartió cerda de lo lindo con su groove metal. Escoltado por el guitarrista Marc Rizzo, el bajista Mike Leon y su hijo, el impetuoso batería Zyon Cavalera, el otrora líder de Sepultura animó al público en spanglish, y al ritmo de clásicos como “Jumpdafuckup”, consiguió que se caldeara el ambiente aún más de lo que indicaba el termómetro.

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Al mismo tiempo que actuaban Soulfly, hacían lo propio As It Is en el cuarto escenario. Al grupo le tocaba actuar de madrugada pero debido al cambio de horarios que provocó la exigencia de Tool de que nadie actuara a la vez que ellos hizo que el show de los británicos se adelantara a las 20:05. Puede que les viniera bien en tanto en cuanto había una cantidad de público que dudo que hubiera a la una y pico de un domingo; lo que no sé es cómo le vendría a su vocalista, Patty Walters, que no dejaba de sudar y echarse agua encima para quitarse el sofoco, provocando que se le corriera el maquillaje. No los conocía de nada y la verdad es que me sorprendieron gratamente. Parecían la reencarnación de los mejores AFI o, incluso, de My Chemical Romance, y eso siempre es una buena señal para los amantes del mejor emocore.

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A las 21:00 en el escenario principal, Architects comenzaron a repartir estopa como si no hubiera mañana. Es una de las bandas más representativas del metalcore actual y pese a que a mí, personalmente, no han llegado a engancharme, hay que destacar la calidad de su directo. La entrega sobre las tablas es innegociable pero además el sonido fue convenientemente pulcro y muy potente, aunque quizá esto último en exceso, y es que la base rítmica atronaba de una manera que parecía que se nos iba a salir el corazón del pecho. La voz de Sam Carter osciló a la perfección ente los screams y las voces melódicas sin ahorrarse ninguna nota, dejando alto el pabellón del metalcore en esta última jornada del festival.

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Cambio de tercio notable tras recorrer los escasos metros que separan el escenario principal del Main Stage 2 donde iba a tener lugar una de las mejores actuaciones del festival, la de Sum 41. Pocos de los que la presenciaron podrán negarlo… Los canadienses nos devolvieron a muchos a la adolescencia al ritmo de su pop-punk que según requiera la ocasión puede ser alegre y festivo como en “In Too Deep” o en la archiconocida «Fat Lip», o más metalizado como en «Pain For Pleasure», y es que siempre gustaron de meter arreglos de heavy metal en sus canciones, y después del regreso del guitarrista Dave Baksh es más que notorio que la banda está en plena forma. No en vano, versionaron un trozo del “Another Brick In The Wall” de Pink Floyd ya en el inicio de su show, y luego se reservaron a mitad del mismo la licencia de tocar el “We Will Rock You” de Queen en versión punkarra. Deryck Whibley se metió al público en el bolsillo a base de actitud y buen rollo, algo que, en realidad, no se le puede reprochar a ninguno de los miembros de una banda que además de animar el cotarro ejecutaron sus canciones de manera sobresaliente. La gente gozó de lo lindo y coreo todas sus canciones con entusiasmo llegando al clímax con «Still Waiting», el clásico elegido para poner el broche final a una actuación revitalizante que suponía la última de la gira de los de Ontario.

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Y llegó el momento tan esperado por los fans de Tool, el concierto en el que Maynard James Keenan y los suyos volvían a España 13 años después. Antes de empezar ya vimos que la zona VIP situada en las primeras filas de la parte izquierda del escenario (desde la visión del público) se veía reducida considerablemente respecto a lo que había sido durante todo el festival. ¿Lo hacían para evitar las avalanchas del día anterior con Slipknot? No lo sé, pero el caso es que los medios acreditados, o al menos la mayoría de ellos, no pudimos acceder porque nos decían que estaba llena. Empezamos bien… Así que nos retiramos un poco más hacia atrás con el objetivo de ver esta actuación tan esperada, pero lo que se dice ver, tampoco vimos mucho, en el caso del bueno de Maynard apenas nada, ya que se situó al fondo del escenario, donde permaneció la hora y media de show y tan solo las pantallas hacían que se filtrara su silueta dejando entrever esa cresta mohicana que luce ahora. Al ser un festival, no pudo evitar que la gente entrara con sus teléfonos móviles, ni expulsar del recinto a los que lo usaran grabando o fotografiando, pero puso todas las trabas escénicas posibles para que apenas se le viera. No es nada nuevo, con A Perfect Circle ya lo sufrimos hace un par de años en el Welcome To Rockville. Cuestiones de imagen al margen, Tool es de esos grupos de culto del que todo el mundo habla maravillas y que me he tomado la molestia de darle varias oportunidades para ver si me entran, pero nada, que no me llegan… Influencian a un montón de grupos que me gustan, pero disfruto muchísimo más del agua de los afluentes que del río principal. Hay que reconocer que suenan como un tiro, técnicamente hablando, y que su potencia y pulcritud están fuera de toda duda pero es un grupo que salvo momentos realmente brillantes, que no puedo negar que los tiene, en líneas generales se me hace tremendamente aburrido, y si le añadimos la puesta en escena mencionada, la sensación de frialdad que me da se me hace casi insoportable. Sus seguidores más acérrimos pudieron disfrutar de temas clásicos de su repertorio como «The Pot», «Schism» o «Parabola», e incluso asimilar sus nuevas piezas «Descending» e «Invincible», pero yo decidí poner pies en polvorosa mientras sonaba «Vicarious» ya en el tramo final.

Tras tres días agotadores repletos de actuaciones, Download Festival Madrid cerró con la actuación final de Boston Manor (brevemente solapada con la de Tool) su tercera edición española después de haber convertido de nuevo a Madrid en la capital del rock y el metal, y confirmando que en 2020 tendremos una nueva cita que muchos ya esperamos ansiosamente.

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No te pierdas la galería fotográfica de la jornada del domingo

 

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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