Marea + El Desván (22 de junio, La Caja Mágica, Madrid)

Llegó el día que todos los fans de Marea en la capital llevaban esperando desde hace años. Bueno, y no solo de la capital, porque el pasado sábado se acercaron a Madrid muchos seguidores del combo navarro para presenciar un directo que aquí no se plasmaba desde hace siete años. La Caja Mágica está ya preparada para el gran evento del rock y el metal que supone el Download Festival así que aprovechando la coyuntura se adecuó el escenario principal para que Marea arrasara con su potente y esperadísimo show.

A las 21:00 saltaban al escenario El Desván, el grupo que los acompañó también la noche anterior en Badajoz. Los pamploneses arrancaron con fuerza y usaron los tres cuartos de hora de los que disponían para presentar los temas de sus dos discos de estudio: «Al Descubierto» (2014) y «La Taberna Del Infierno» (2017). Su vocalista Gabriel Gainza se mostraba emocionado y agradecido ante la respuesta del público que a esas horas ya abarrotaba el recinto. Normal, no se han visto en otra… Bromeó acerca de que normalmente en sus conciertos hay la misma gente que la que fue a su primera comunión. Aquí había unos poquitos más, pero fueron muchos los que disfrutaron de su actuación y seguro que se han ganado unos cuantos seguidores en la capital. Su propuesta no deja de enmarcarse dentro del típico rock urbano que tantas veces hemos escuchado, pero lo interpretan con honestidad y eso siempre es muy de agradecer. El cuarteto dejó buen sabor de boca y acabó de calentar a un público que ya estaba bastante animado de cara a lo que intuían que iba a ser la noche de sus vidas.

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Pasadas ya las 22:00 de la noche comenzaba el despliege de luces de la superproducción que están llevando Marea en esta gira. ¡Jod*r! ¡si parecen Iron Maiden! Lejos quedan ya los tiempos en que tocaban en pequeños garitos malolientes (cuánto me hubiera gustado estar en alguno de ellos durante la gira de «Besos De Perro»…), aunque de malos olores también anduvimos servidos cuando le dio por soplar el viento en nuestra dirección y atraer el hedor de la depuradora municipal aledaña. Volviendo al lío, Alén Ayerdi hizo sonar su batería al tiempo que se iban incorporando sus compañeros de las cuerdas y marcaban el riff de «En Las Encías» para que tras repetirlo varias veces a modo de intro, comenzar a interpretar el tema que del mismo modo abre su nuevo disco: «El Azogue». Con su look de patriarca gitano, bastón incluido, Kutxi Romero escupía sus rimas de poeta de barrio a través de los temas que comprendían un extenso set list que repasó toda su carrera, pero especialmente y como era de esperar, su último álbum. Pertenecientes al mismo fueron las siguientes en sonar: «El Temblor» y «La Noche Del Viernes Santo», tras las cuales los fotógrafos se vieron obligados a abandonar el recinto para dejar sus cámaras en la consigna o donde buenamente pudieran (ese extremo no venía reflejado en el famoso contrato) con lo que tuvimos que dejarlos tocando «Mierda Y Cuchara», el primero de los clásicos en sonar, y perdernos parte de la actuación. Así no… Volvimos cuando acababa «Corazón De Mimbre» con lo que la sensación de cabreo no disminuyó precisamente. Pero como aquí, además de a trabajar, habíamos venido a pasarlo bien, tratamos de recomponernos y nos dejamos llevar por las emblemáticas canciones del quinteto de Berriozar. El carrusel de colaboraciones comenzó cuando Kutxi invitó a Juanito, guitarrista de sus paisanos Bocanada, a interpretar «Que Se Joda El Viento», uno de los temas que más levantó al público. Tras tocar «Un Hierro Sin Domar», llegó la tradicional retirada del vocalista del escenario para dejar que El Piñas se hiciera cargo del micrófono. Con su característica voz y actitud, el bajista cantó «Pecadores» y «Trasegando», siendo también uno de los momentos más destacados de la velada aunque no me puedo creer que no tocaran ahí «Alfileres» ¡¿Pero por qué?!

Ese artista de culto del rock español que es Eduardo García Martín «Luter» hizo su aparición sobre el enorme escenario madrileño para acompañar en «Jindama», momento previo al emotivo discurso en el que Kutxi nos contó que han pasado muchas desgracias en el seno de la banda durante estos últimos años hasta que ha llegado «El Azogue», y una de ellas es la muerte de Ventura, el padre de Kolibrí, al que sentía que había fallado en su promesa de que podría volver a ver al grupo tocando en directo. Dedicada a él, y al virtuoso guitarrista de la banda, fue «Pájaros Viejos». El show fue un continuo desfilar de colegas del grupo por el escenario y el siguiente en aparecer fue Gabi, el cantante y guitarrista de El Desván que volvió a salir a las tablas para tocar «En Tu Agujero». Y si hablamos de colaboraciones, la que más aclamaciones consiguió fue la de Rulo. Plato fuerte de la noche cantando junto a Romero «La Luna Me Sabe A Poco», uno de los himnos más reconocidos de Marea. Y tras esta actuación estelar llegó el primer bis, bueno, Kutxi dijo que se iban a mear… Tampoco es que la gente gritara aquello de «¡otra! ¡otra!» porque era evidente que aún faltaba mucha chicha. Regresaron con el Kolibrí marcándose un solo de guitarra antes de tocar «Ocho Mares», uno de los mejores temas de su último disco. Lo más destacable (en el aspecto positivo) del concierto, fue el impecable sonido. Qué bien sonaron los Marea, pero sobre todo, ¡cómo sonaba la guitarra del Kolibrí! Un gran trabajo de los técnicos de sonido, y por supuesto, de este maestro de las seis cuerdas. La temperatura subía más con «La Rueca» y acababa de desatarse la locura con «El Romance De José Etxailarena». No cabe duda de que por muchos buenos discos que tengan, «Besos De Perro» tiene una magia especial. Tocaba una nueva retirada, esta vez precedida de un homenaje (quiso Kutxi recalcar este término; que se encuentran en plena cruzada contra las bandas tributo y hay que ser coherentes…) a una de sus bandas de referencia: Los Suaves. «Preparados Para El Rock n’ Roll» fue la elegida y muchos fuimos los que nos empezamos a retirar. Aunque faltaban clásicos por sonar no nos esperábamos que fuera a haber unos segundos bises, pero sí, ¡los hubo! Tuvimos que darnos la vuelta cuando volvimos a escuchar la voz del orondo vocalista a lo lejos y cómo quiso dar su momento de gloria a todo el equipo que los acompaña en esta gira, que no son pocos… En el escenario como veinte personas ¡Poli Díaz incluido! saludaban a la concurrencia y tras dejar el escenario libre al quinteto de Berriozar cayó «Bienvenido Al Secadero», la única que interpretaron de «En Mi Hambre Mando Yo», un disco injustamente maltratado a mi entender, pero para gustos los colores… Y ahora sí, momento para los grandes himnos de la banda, si es que se puede destacar a algunos sobre otros dentro de una discografía tan completa. La última colaboración corrió a cargo de Nava, guitarrista y vocalista de los madrileños Cableados, que gozó acompañando a la banda en «Perro Verde». Ya estábamos llegando al final del show y no podía faltar ese poema con el que Kutxi suele dar paso al último tema: «Y esta palabra, este papel escrito por las mil manos de una sola mano, no queda en ti ni tampoco sirve para sueños. Cae en la tierra y allí se continúa, pero no como una mera palabra ni papel escrito, sino como una sucesión de sonidos del corazón, llámalo música si quieres… Y cuando la música se termina, los bailarines nos miramos como si estuviésemos desnudos. Y ahí decidimos si merece la pena seguir… tocando, o si solo fuimos meros objetos en el infinito equilibrio universal de los planetas… ¡Hasta siempre!». ¿Y cuál iba a ser ese último tema? Pues no podría ser otro que el que les da nombre. ¡¡¡Mareeeaaaa!!!

Y así, las más de veinte mil almas que nos congregamos en el parking de la Caja Mágica nos fuimos cada uno a nuestra casa, y Dios a la de todos. Dos horas y media de show, que se dice pronto, pero que no llegaría ni a dos horas de música, todo hay que decirlo, y es que el concierto careció de ritmo por las continuas interrupciones del mismo, bien fuera para presentar a la gente que subía y bajaba continuamente del escenario para colaborar, como sobre todo por las parrafadas de Kutxi Romero que con mejor o peor gusto (más lo segundo que lo primero) le restaron mucha fluidez al espectáculo. Por otra parte, quería aprovechar para denunciar desde aquí el comportamiento incívico de gran parte del publico. Seguro que casi todos los presentes allí se quejan habitualmente en las redes sociales y comparten posts con el rollo de que nos estamos cargando el planeta con los plásticos, que contaminamos los océanos y se mueren los peces, etc, etc, pero luego los cachis (aka minis) volaban que daba gusto, y las colillas ni te cuento, por lo que el recinto quedó hecho una auténtica pocilga y era poco menos que un campo de minas, y no es porque no hubiera contenedores. Hipocresía lo llaman y hay que hacérselo mirar. 

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Hemos preparado una amplia galería fotográfica que no deberías perderte 😉

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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