Karnivool – In Verses (2026)

Era muy esperado el nuevo disco de Karnivool. Muchísimo. Demasiado, diría yo. Por este motivo, ya que ellos se han tomado su tiempo en publicarlo, yo he hecho lo propio en escribir esta reseña. Porque merece su escucha dedicada para degustarlo, para poder apreciar sus matices y para poder volcar luego aquí, en palabras, los sentimientos que me ha despertado. 

La última referencia discográfica de Karnivool la tenemos que buscar, nada más y nada menos, que trece años atrás. Cualquiera diría que han tratado de emular a sus admirados Tool, que dejaron pasar el mismo tiempo entre «10,000 Days» y «Fear Inoculum». Sin embargo, en lo que respecta a nuestros protagonistas, aquel penúltimo álbum, «Asymmetry» (2013), me dejó con un sabor amargo. Fue un disco que no entendí, y eso que le di oportunidades. Y no soy una excepción; la sensación generalizada entre sus seguidores es que fue un experimento fallido. Lo cual generaba aún más expectación respecto al camino que iban a tomar en su siguiente disco, si es que lo había, porque claro, iba pasando el tiempo y no teníamos noticias en el frente. Afortunadamente, nuestra espera ha llegado a su fin, y por fin podemos disfrutar de un nuevo disco de los australianos. «In Verses» fue lanzado el pasado 6 de febrero a través de Cymatic Records, el sello discográfico independiente de la propia banda, que utiliza, eso sí, la infraestructura de Sony para la distribución y el alcance global. Fue grabado en los Foxhole Studios de su Perth natal, del mismo modo que han vuelto a contar con Forrester Savell para la producción, por lo que, como podemos ver, todo queda en casa. Y así es como nos sentimos al escucharlo, en casa. En aquel reconfortante hogar en el que nos acogieron con los espectaculares «Themata» (2005) y «Sound Awake» (2010). Cuando pasa tanto tiempo entre lanzamientos, solemos encontrarnos ante recepciones extremas y desproporcionadas, por aquello de las expectativas… Están los que se sienten decepcionados porque no les parece suficiente lo que la banda en cuestión tiene que ofrecer para haberse tomado tanto tiempo, o que directamente han periodo el interés; y están los que lo van a abrazar como el mejor disco de la historia y que van a decir que cada segundo de espera ha merecido la pena. Yo estoy más cerca de los segundos, pero tampoco hay que pasarse. Ni tanto ni tan calvo. Está claro que los que preferimos calidad sobre cantidad, preferimos esperar y que lo que nos ofrezcan sacie nuestro paladar, que recibir una avalancha de lanzamientos que poco tienen que aportar a una discografía concreta. Se entiende que lo mismo opinan Karnivool, que conocen a sus fans. Aunque seguro que han concurrido otras circunstancias (pandemia aparte) para que se hayan hecho tanto de rogar. El caso es que aquí estamos, en 2026, disfrutando de un disco que cumple con todo lo que los seguidores de la banda podíamos esperar de ellos, que no es otra cosa que la excelencia. Lo cual no es moco de pavo; que no es lo mismo cumplir las expectativas de los fans de Bad Bunny que de los de Karnivool.

«In Verses» arranca con «Ghost», con un inicio atmosférico con aportes electrónicos, y unos aromas a Radiohead que apreciaremos en más momentos del álbum, hasta que nos descerrajan un riff marca de la casa para retrotraernos dos décadas atrás. Un tema que se cuece a fuego lento, como dictan los cánones, y que devuelve a Karnivool a su lugar preferente en la escena prog. Le sigue un maravilloso «Drone» que fue lanzado como single en junio de 2025 y publicitado como el primer adelanto de su esperadísimo cuarto álbum. Aquí tenemos a los Karnivool más directos y roqueros, abriendo el camino a un «Aozora » que sin duda es uno de los puntos álgidos del disco, con una estructura compleja y melódica. Las baterías sincopadas de Steve Judd, las guitarras entrelazadas de Drew Goddard y Mark Hosking, las penetrantes líneas de bajo y la voz de Ian Kenny están en su máximos estándares. Un tema lo suficientemente enrevesado y lo suficientemente accesible como para gustar a todo el mundo. A todo el mundo que tenga un mínimo de sensibilidad, se entiende. Pero vamos, que es una jodida delicia. «Animation» es un tema polirrítmico, a la par que inquietante, que nos devuelve a los Karnivool más experimentales. Nos baja del clímax alcanzado en «Aozora» justo antes de volver a alcanzarlo con «Conversations», el más extenso del lote. Un tema largo que se hace corto, lo cuál indica que estamos ante la sublimación de su fórmula. Ocho minutazos de rock/metal progresivo, reposado y elegante, que cuentan con una envolvente melodía y nos muestran la exquisita madurez que han alcanzado en este tiempo de barbecho. Continúan la senda marcada por el anterior con «Reanimation», aunque añadiéndole un pelín más de punch. Aquí cuentan con la inestimable colaboración del virtuoso guitarrista británico Guthrie Govan (The Aristocrats, Asia) en el solo central. Nos adentramos en la segunda mitad del redondo con «All It Takes», una versión remasterizada del single que lanzaron en 2021. Basado en un riff musculoso, con el bajo de Jon Stockman a tope, nos muestra a los Karnivool más vigorosos. Como unos Soen puestos de anfetaminas. «Remote Self Control» se presenta equilibrado entre la versión más rabiosa y la más reposada de la banda. Un corte potente y elegante a partes iguales que nos lleva al épico cierre formado por la dupla «Opal» + «Salva». La primera es una especie de balada intensa aderezada por los arreglos de cuerda a cargo de Mitchell Jon. Una canción bella en su mayor parte que finaliza con una música inquietante propia de película de terror. La segunda nos lleva a la catarsis definitiva. Una canción donde Kenny vuelve a desmelenarse en un estribillo redondo y que culmina con unas gaitas, que integradas en el muro de sonido, aportan un toque diferencial tanto al tema en cuestión como al conjunto de la obra. Un perfecto colofón para un álbum majestuoso en el que a pesar de que las canciones se compusieron a lo largo de una década, nunca sentimos que estemos ante una colección de retales sino ante un álbum perfectamente cohesionado y digno de una banda del calibre de Karnivool. ¿Disco del año?. Hagan sus apuestas. 

Karnivvol (Steve Judd, Jon Stockman, Ian Kenny, Drew Goddard & Mark Hosking)

Lo mejor: Una maravilla sonora que fusiona a la perfección la agresividad rítmica de «Themata» y la complejidad atmosférica de «Sound Awake», obviando el paso en falso que en su momento fue «Asymmetry» para crear un álbum sublime. «In Verses» es firme candidato a disco del año.

Lo peor: Que hayamos tenido que esperar trece años para escuchar un nuevo disco de Karnivool.

Karnivool «In Verses» (Cymatic Records / Sony Music)

1. Ghost 
2. Drone
3. Aozora
4. Animation 
5. Conversations
6. Reanimation
7. All It Takes
8. Remote Self Control
9. Opal
10. Salva

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Fundador y director de Rock4Spain. Esposo y padre de dos. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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