Sôber: Todos sus discos ordenados de peor a mejor

Hoy nos lanzamos a clasificar la discografía de Sôber, una de las bandas más importantes del metal español. Más de veinte años de carrera dan para mucho, y en el caso del cuarteto madrileño dan para nueve discos de estudio, algún EP, recopilatorios de grandes éxitos y discos en directo. Todos ellos espectaculares, pero aún teniendo en cuenta la subjetividad de estas listas, creo que el sentir popular de los fans no diferirá mucho de esta. En cualquier caso nos gustaría que en la sección de comentarios o en cualquiera de nuestras redes sociales nos dejéis vuestras impresiones. Sin más preámbulos, vamos al lío repasando los LPs de Sôber de peor a mejor…

 

Letargo (2014)

En febrero de 2014 salió a la luz «Letargo», el séptimo disco de estudio y segundo de la nueva etapa de Sôber tras el hiato de cinco años que se tomaron entre 2005 y 2010. A mi juicio es el menos bueno de su discografía, porque se me hace difícil decir el peor. No es un mal disco pero carece del punch que tienen sus grandes trabajos y le sobra producción. Demasiados arreglos electrónicos y efectos de voz para mi gusto, los cuales homogenizan en exceso su propuesta y le restan personalidad.

 

Torcidos (1997)

«Torcidos» es su álbum debut y el gran desconocido de su discografía. Publicado en 1994 aún bajo el nombre de Sôber Stoned es el único con la alineación original formada por Carlos Escobedo como bajista y vocalista, su hermano Jorge y Antonio Bernardini como guitarristas y Elías Romero como batería. Tras grabar en 1995 su primera maqueta titulada «Mirror’s Way», que incluía cinco canciones cantadas en inglés, dos años después nos llegaba este largo de doce temas con letras ya en español (las cinco del EP anteriormente mencionadas, reconvertidas para la ocasión, incluidas). El disco es una maravilla en lo que respecta al nivel compositivo y a la atmósfera (aquí sí, muy toolera) que lo impregna, pero el punto negativo es la producción, en este caso demasiado cruda. La falta de medios técnicos, típica de los primeros trabajos de cualquier banda que empieza desde abajo, también la sufrieron Sôber, especialmente en el aspecto vocal ya que cuesta mucho distinguir las letras.​ Una regrabación de aquel álbum, con los medios con que cuentan en la actualidad, sería una pasada. Idea gratis que aquí les dejo.

 

Reddo (2004)

Después del éxito de crítica y público que supuso «Paradÿsso», verdadero punto de inflexión en la carrera del grupo, el reto era afianzarse en la élite del rock/metal nacional. Su siguiente disco tenía que estar a la altura y no escatimaron en medios, pero el resultado no fue del todo satisfactorio. «Reddo», «reflejo» en latín, fue grabado y producido por ellos mismos en los estudios Cube de Madrid, aunque posteriormente fue mezclado en Los Ángeles por Scott Humphrey, quien había trabajado con bandas tan relevantes como The Cult o Metallica. Del álbum se lanzaron tres sencillos, todos en el 2004: «Cientos De Preguntas», que formaría parte de la banda sonora de FIFA 2005, y dos de sus éxitos más notorios e imperecederos como son «La Nube» y «El Hombre De Hielo», de los cuales, tan solo el último de ellos permanece aún en los setlists de los directos de la banda. Creo que no se ha tratado con justicia este álbum porque también tiene temas como «Lo Perdí», «La Burbuja De Cristal» o «12 + 1» que tienen un nivel muy alto, pero sí que es cierto que el álbum en su conjunto no aguanta la comparación con los anteriores. Algunas canciones son menos inspiradas, pero lo que decepcionó a muchos de sus fans es la sobreproducción y el exceso de arreglos que le dio un tono más frío, además del pequeño giro hacia el pop experimentado. Tan solo un año después de su publicación y después de más de una década juntos, el grupo se separó y se bifurcó en dos: Savia (el proyecto de Carlos Escobedo en el que participó Alberto Madrid hasta su muerte en 2006) y Skizoo (el grupo formado por los dos guitarristas, Antonio Bernandini y Jorge Escobedo).

 

Superbia (2011)

 

«Superbia» es el disco de la resurrección de Sôber. Después de casi seis años de parón en los que sus carreras discurrieron por los proyectos paralelos por todos conocidos, el 1 de enero de 2010 se hizo oficial su regreso mediante un comunicado en su página web oficial, confirmando como nuevo batería a Manu Reyes – hijo del batería de Medina Azahara – que anteriormente había militado en Otra Cara y Savia. «Superbia», «soberbia» en latín, salió a la venta el 3 de mayo a través de su nuevo sello Last Tour Records (filial de Sony) y como curiosidad cabe decir que lo hizo en formato 3D, tanto la portada como el libreto interior junto con las gafas pertinentes para poder sentir la experiencia de «Avatar», el fenómeno del momento… Fue un regreso por todo lo alto, aunque no tanto como se preveía después de que anticiparan que iban a recuperar el sonido de sus inicios. Si ese era el objetivo, se quedaron a medias, pero la verdad es que potencia, al álbum no le falta. Temazos como el homónimo que sirve de apertura, «La Araña» o «Fortuna, Fama o Placer» no me dejarán mentir, aunque curiosamente, es la balada del disco, «Náufrago», la canción que caló más hondo en el corazón de sus seguidores, siendo seguramente, la más reconocida aún a día de hoy de su segunda etapa como banda. Ironías de la vida…

 

E-L-E-G-Í-A (2021)

«E-L-E-G-Í-A» es su último disco de estudio hasta la fecha; publicado en junio de 2021 por El Dromedario Records, está formado por diez canciones más la dulce versión a piano y voz de la conmovedora «Eclipse» junto a La Bien Querida y acerca a Sôber al metal progresivo de nuevo cuño. «E-L-E-G-Í-A» es un gran disco que combina a la perfección contundencia y melodía, pudiendo ser al mismo tiempo accesible y enrevesado. Pocos puntos débiles tiene, si acaso, baja algo el nivel en el tramo final, pero es que mantener el del inicio es harto difícil, y ni hablemos del tramo central con las arrolladoras «El Día De La Liberación», «Verona» o «Máscara De Hierro». Una nueva demostración de que después de tantos años todavía tienen cosas que decir y de que pese a tener un sonido más que reconocible, no se anclan a su zona de confort.

 

Vulcano (2016)

En octubre de 2016 vio la luz «Vulcano», a mi modo de ver, el mejor disco de Sôber desde su reunificación. Se le ha dado menos bombo que a otros y la verdad es que no entiendo bien por qué. El octavo disco de su carrera es una colección sólida de canciones poderosas y emotivas. El primer adelanto que pudimos disfrutar fue «Arena», en el que en contraposición al pegadizo estribillo están las cortantes estrofas de aromas añejos que – aquí sí que sí – recuerdan a la época de «Morfología». El tema que da título al álbum es un auténtico pepino, con un riff sencillo y penetrante y unas melodías vocales realmente adictivas. «Enterrado» y «La Escalera» son otros dos cortes en los que destaca la excelente producción, donde nada sobra y nada falta. «Magnolia» cierra el lote con muy mala leche y dejando un gran sabor de boca, no sin antes habernos regalado cortes épicos apoyados en orquestaciones como el medio tiempo «El Viaje» o sobre todo, el baladón «Estrella Polar». En definitiva, un gran álbum que merece un mayor reconocimiento y en el cual la vertiente más oscura y directa de la banda se acompasa a la perfección con la más progresiva.

 

Synthesis (2001)

El tercer cajón del podium lo ocupa «Synthesis», precisamente su tercer álbum también cronológicamente. Es el primero con Alberto Madrid a la batería y el último en Zero Records. También es el disco más gótico de su trayectoria y el primero en contar con un artwork a la altura de la música que contiene. Producido, grabado y mezclado por Oscar Clavel y grabado al alimón entre los estudios Cube, Kirios y Eurosonic, «Synthesis» muestra una línea relativamente continuista respecto a «Morfología», pero es notablemente más reposado y, si cabe, más oscuro. Es un disco maduro que supone la antesala de lo que estaba por venir… Honestamente, creo que le ocurre como a «Vulcano», que no recibe ni el reconocimiento ni el estatus que merece en el imaginario colectivo. «Versus (Vs.)», «Vacío», «Oxígeno (Ô2) o «Buscando Gloria» son, para algunos, clásicos imperecederos de nuestro metal.

 

Morfología (1999)

«Morfología» es uno de los discos más icónicos de Sôber, un imprescindible dentro del metal español para entender todo lo que vino después dentro del género. Su segundo disco de estudio es también el primero junto a Zero Records que los acababa de fichar en 1998 (¡qué época aquella para el rock alternativo!) y también es el único con Luis Miguel Planelló a las baquetas. El álbum favorito para muchos fans recoge once canciones poderosas y emotivas que no eluden ningún tema, desde la locura («Loco») hasta la desesperación y el olvido que sufrieron las víctimas del huracán Mitch («Lluvia De Dolor»), pasando por los pensamientos suicidas («Caída Libre») o la discriminación homosexual («¿Qué Hice Mal?»). Un disco angustioso pero lleno de energía que no tiene desperdicio con el que empezaron a cimentar su leyenda gracias a las potentes bases rítmicas, los sobresalientes riffs de guitarra y la inconfundible voz de Carlos Escobedo. «Morfología» llegaría a ser certificado con el disco de oro en el 2012.

 

Paradÿsso (2002)

Y con «Paradÿsso» llegó el momento de marcar la diferencia. La popularidad alcanzada en el underground con sus trabajos precedentes les llevó a fichar por la multinacional Muxxic (Gran Vía Musical) y gracias a ello, aparecer en los grandes medios. Muchos «puristas» criticaron ese paso, pero la verdad, con muy poco fundamento. Dieron un salto adelante, con decisión, con valentía y sin traicionar sus principios. Tras grabar el álbum en los estudios Cube madrileños junto a su gurú Alberto Seara se fueron a mezclarlo a Jake’s Place Studios en Los Ángeles, y allí mismo grabaron el videoclip de «Diez Años», el que a la postre fuera el primer single de «Paradÿsso» y el tema que daría el pistoletazo de salida a la época más exitosa de la banda. Con él se alejaron definitivamente de la etiqueta de «clones de Tool» que algunos habían intentado colocarles demostrando que tenían un estilo propio que posteriormente sería imitado, con mejor o peor fortuna, por otros grupos españoles. La emoción desbordante de «Arrepentido», la fuerza melódica de «Eternidad», la contundencia de «Animal», la épica de «Hemoglobina», la turbulenta magia de «Paradÿsso»… Once canciones redondas que anulan las fronteras entre el rock y el metal, entre lo comercial y lo alternativo, entre la luz y la oscuridad. Más de 100.000 copias vendidas, en una época en la que ya se empezaban a vender pocos discos, lo avalan. Toda una revelación que los situó en la cima del rock nacional, lugar en el que permanecen pese al paso de los años y los altibajos lógicos de cualquier carrera artística.

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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