Saturna – Light And Shadow (2026)
Saturna han vuelto a crear una obra maestra. Y eso ya no es noticia. “No queríamos hacer simplemente otro disco de Saturna. Queríamos mantener todo lo que nos identifica y, al mismo tiempo, abrir nuevas puertas. ‘Light and Shadow’ nace de nuestras propias contradicciones —luz y oscuridad, fuerza y vulnerabilidad, momentos directos y otros más atmosféricos— y refleja el momento en el que estamos como banda”. Bajo esta premisa, el cuarteto de Barcelona se puso a trabajar en su sexto disco de estudio, un «Light And Shadow» que vio la luz el pasado 17 de septiembre a través de Spinda Records, con la colaboración en formatos físicos de Discos Macarras en España y de Ripple Music en Norteamérica. Grabado y producido por la propia banda, con Enric Verdaguer a cargo de la mezcla y Magnus Lindberg del mastering, el álbum se caracteriza por un enfoque orgánico, honesto y orientado al directo. Oscilando entre la contundencia y la introspección, explora un amplio espectro emocional sin perder la intensidad que siempre ha definido su música. Temáticamente, la obra gira en torno a la dualidad: luz y oscuridad (como su propio nombre indica), amor y odio, vida y muerte… Sus letras se nutren de experiencias personales y de las contradicciones entre fuerzas opuestas. El diseño artístico corre a cargo, una vez más, de Jondix, colaborador habitual de la banda y reconocido internacionalmente por su trabajo con Tool y otros grandes nombres de la escena del rock y el metal.
Abre la contienda un bello «Unheard» en el que conservan como elementos fundamentales el hard rock y la psicodelia que caracterizan su sonido; un corte con claras reminiscencias a Led Zeppelin. «Falling Apart» parece que va transitar por los mismos derroteros tras escuchar los primeros cincuenta segundos, pero rápidamente vira hacia el sonido sabbathiano que va a predominar durante todo el álbum con ese riff tan propio de la mítica banda de Birmingham. La similitud de la tesitura vocal que James Vieco adquiere respecto a Ozzy Osbourne es la que va a marcar la tónica de aquí en adelante. Y no lo digo como una crítica negativa. De hecho, el que le sucede y da título álbum, bien podría ser un descarte de «Paranoid». Sustentado sobre un riff al más puro estilo Iommi estamos ante uno de los temas más redondos del lote. En esta vertiente en la que las guitarras pesadas llevan la voz cantante tenemos temazos del calibre de «Self Told Lies», que por algo fue elegido como el primer adelanto, condensando en poco más de tres minutos esa tensión melódica que surge de la combinación natural entre contundencia y sensibilidad que tan bien manejan; «So Long», «No Questions» o «Up For The Ride», que muestran su faceta más agresiva y directa, en la línea proto-metal que llevan explorando desde sus inicios y que otros como los bilbaínos Positiva o Highlights hicieron en el pasado. Su lado más doom lo exploran, precisamente, en «Words Of Doom», un tema oscuro y pesado, que además es el más largo del disco (aunque apenas supere los cinco minutos), en el que destapan el tarro de las esencias sabbathianas. Sí, sé que esa referencia la uso mucho, pero es que es la más evidente. Habrá a quien le parezca genial, y habrá a quien le parezca que es demasiado obvia. Pero es lo que hay.
Las canciones que amplían más la paleta sonora, rebajando a la vez las revoluciones, con «Absence» y «Drifting». La primera muestra la faceta más atmosférica de la banda sin perder la intensidad que define su identidad, alternando momentos de contención con pasajes más expansivos y desarrollos épicos donde la tensión se construye tanto desde la fuerza como desde la pausa. La letra gira alrededor de la ausencia como una idea recurrente, explorando esa sensación de vacío y presencia que permanece incluso cuando algo ya no está. Aquí podríamos decir que la influencia de Black Sabbath pierde algo de peso en detrimento de unos The Doors por el aporte de una dimensión más profunda y psicodélica, con las guitarras de Max Eriksson (que ha entrado en la banda en lugar de Alexandre Sánchez) evocando a Robby Krieger. La segunda canción es la balada del disco, pero no una balada al uso. La composición parte de una idea armónica de Rod Tirado que fue evolucionando hasta encontrar su forma definitiva con la aportación del Rhodes de Lucas Herrera que terminó de marcar la personalidad del tema, aportando una atmósfera diferente y ayudando a construir ese crecimiento progresivo que define la canción. ¿Podríamos estar ante su «Changes»? Juzguen ustedes mismos. Y como relleno, o enlace entre canciones, tenemos los interludios protagonizados por la guitarra española de Mariano Rupil titulados «About You» y «Opus One», además del encargado de echar el cierre, un «A Strange Mix Of Humans» aderezado por unos versos recitados por John Mann.
Saturna llevan más de una década forjando una identidad propia dentro del stoner y el heavy rock contemporáneo, fusionando la potencia cruda del hard rock clásico con atmósferas psicodélicas y una marcada sensibilidad melódica. Su anterior trabajo, «The Reset» (2023), marcó un punto de inflexión para la banda, alcanzando repercusión internacional, y ahora, con «Light And Shadow» pretenden continuar ensanchando su base de fans con un disco que parece directamente sacado de los años 70′. Demuestran una madurez incontestable, logrando contundencia a través de la solidez de sus composiciones, la riqueza de sus dinámicas y un trabajo vocal verdaderamente sobresaliente.

Lo mejor: Parece un álbum de Black Sabbath.
Lo peor: Parece un álbum de Black Sabbath.

1. Unheard
2. Falling Apart
3. Light and Shadow
4. Absence
5. About You
6. So Long
7. Self Told Lies
8. No Questions
9. Opus One
10. Up For The Ride
11. Drifting
12. Words Of Doom
13. A Strange Mix Of Humans
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