
El pasado viernes 13 – absténganse supersticiosos – tuvo lugar en la Revi Live madrileña la presentación del nuevo disco de Megara en directo en su ciudad. «Año Cero» está destinado a marcar un renacer en la carrera de la banda, o quizá sea mejor decir un reseteo, y allí se citaron con sus seguidores para comenzar un nuevo ciclo en el que su espectáculo va a estar inspirado por la inteligencia artificial.

Astray Valley
A las 20:30, tal y como estaba indicado, comenzó la velada musical con la actuación de los barceloneses Astray Valley. Con una sala que presentaba un ambiente bastante frío salieron dispuestos a comerse el escenario. Por cierto, era mi primera vez en Revi y me causó una gran impresión en todos los aspectos. También era mi primera vez con Astray Valley en directo, y también me gustaron bastante, así que miel sobre hojuelas. Y eso que su vocalista, Clau Violette, nos confesó en el tramo final de su set que había venido enferma de Barcelona y que hasta el último momento no sabía si iba a poder actuar. Pero eso es algo que yo no aprecié en ningún momento de su actuación donde vi un gran derroche de energía y una notable capacidad vocal.

Astray Valley
El hecho de que solo dispusieran de media hora ayudó en el aspecto de poder dejarse la piel y la garganta en unas canciones, que de por sí, son exigentes. Si la actuación hubiera sido más larga sí que es posible que se hubiera notado un bajón. Egoístamente, tampoco me hubiera importado nada comprobarlo, porque ese rato sobre tablas de Vicálvaro se me hizo corto. Interpretaron seis canciones en clave de metalcore y melodic death metal que hicieron las delicias de la parte más metalera del publico allí presente, que dicho sea de paso, era minoritaria.

Astray Valley
Por el estilo, tanto visual como vocal, de Clau, podríamos decir que estamos ante nuestra Poppy, o mejor ante nuestra Lena Scissorhands, que quizá es una comparación más pertinente por aquello de su colaboración con Astray Valley en la canción «Erased». Hubiera molado que la tocaran, pero decidieron centrar su repertorio en los temas más recientes como «Opium», con el que abrieron el show, «Synthetic Heart», o la más nueva, una imponente «Crystallized Soul» publicada hace un mes en la que reniegan del algoritmo que relega a un plano secundario a propuestas como la suya que, por calidad, deberían tener mayor exposición.

Astray Valley
Perfectamente escoltada por Joan «Vena» Moreno a la guitarra, Umbra Haztler al bajo (última incorporación a la banda) y Víctor Gato a la batería, Clau presentó al público otros temas ligeramente más añejos como «Darkest Times», «Pray For The Devil» o «Your Skin», todos ellos pertenecientes al que hasta la fecha es su último disco de estudio, «Midnight Sun» (2023). Astray Valley, desde luego, dejaron un gran sabor de boca. Es un nombre que no debemos perder de vista porque prometen dar mucho que hablar en un futuro próximo.

Astray Valley
Una vez finalizada su actuación, tuvo lugar la primera sorpresa de la noche. Cuando ya todo el mundo estaba esperando la aparición de Megara sobre el escenario, el que se dejó ver fue un jovenzuelo cuyo nombre de guerra es Axsel y que se presentó como el hijo de Rober (guitarrista de Megara), agradeciéndole a él y toda la banda la oportunidad de debutar en directo presentando un par de canciones que ya se sabían al dedillo los colegas de clase que ocupaban las primeras filas para arropar al joven artista. La primera canción fue una balada, mientras que la segunda era más enérgica, ambas interpretadas sin banda detrás, directamente sobre las pistas instrumentales pregrabadas y lanzadas por la P.A. El signo de los tiempos. Tras aceptar sonrojado el lanzamiento de ropa interior desde la platea y ejecutar impecablemente un salto mortal, se retiró ayudando a la disposición del escenario para los grandes protagonistas de la noche.

Axsel
La espera fue amenizada por canciones de Britney Spears, Backstreet Boys, NSYNC, Aqua… Algo que pudiera parecer sorprendente a quienes vamos dispuestos a disfrutar de un concierto de metal. Melódico y bailongo, pero metal al fin y al cabo, que eso es lo que hacen Megara (o fucksia rock, como les gusta denominarlo a ellos). Pero no lo es tanto si nos atenemos al perfil del público allí congregado. Era un día especial, y como tal, se vieron arropados por amigos y familiares, además de niños, muchos niños. El caso es que apenas llegábamos a la media entrada, y la mayoría de los allí congregados entiendo que están más familiarizados con estos artistas pop que con, por ejemplo, Ankor o Falling In Reverse.

Megara
Megara es un grupo especial. Si no existiera, habría que inventarlo. Pero al mismo tiempo es el paradigma de la escena rock y metal en la actualidad. Su música es de gran calidad, y tanto su puesta en escena como su imaginería son realmente originales, cambiando de temática con cada disco que publican. No se guardan nada, echan el resto en cada paso que dan y le ponen mucho mimo a su propuesta, pero siguen sin conseguir el favor del público, al menos al nivel que requiere para poder llevar a cabo sus shows sin que resulten deficitarios. Llevan producción de grupo grande, pero no son un grupo grande, lo que conlleva grandes sacrificios y les llevó a plantearse hace cosa de un año si merecía la pena seguir adelante. Pero ahí están, luchando y manteniendo la ilusión aunque todo esté en contra. Y eso les honra. Y quienes permanecen a su lado lo agradecen.

Megara
La vorágine del rollo eurovisivo en el que estuvieron inmersos un par de años los dejó exhaustos, y aunque les proporcionó visibilidad, ha quedado de manifiesto que ese no es su público objetivo. Ahora empieza una nueva batalla, una que libran contra A.U.R.A., una IA que ha llegado a la conclusión de que los sentimientos humanos son un error del sistema y que la emoción, el caos y el arte (especialmente la música) deben ser eliminados. Contra todo eso luchan Megara, y lo hacen con «4ño C3ro», como lo estilizan ellos. Uno de los discos del año a nivel nacional. Esa es mi apuesta. Está formado por diez canciones, y todas y cada una de ellas sonaron en su concierto. Empezando con «Karma» y «13 Razones».

Megara
Tras esté frenético arranque se dispuso sobre el escenario su ya clásica y tétrica representación de Alicia en el País de las Maravillas que anticipaba iba a sonar «Bienvenidos Al Desastre», tema central de aquel «Aquí Estamos Todos Locos» inspirado en la icónica novela de Lewis Carroll. Y tras quedar destrozada la mesa, con las consecuentes bromas de Kenzy y Rober al respecto, dieron un paso adelante para repasar «Truco o Trato» con «Estanque De Tormentas».

Megara
Regresaron a «Año Cero» con dos temazos como «Del Revés» y «Hocus Pocus», en cuya interpretación se vieron arropados por ocho de las diez bailarinas que se pasaron la noche entrando y saliendo del escenario con diferentes caracterizaciones, y que «Saturno» mediante, nos llevaron al famoso «11:11» con el que representaron a San Marino en el festival de Eurovisión 2024. El show no transcurrió con la fluidez deseada debido a algunos fallos técnicos reales, y otros simulados, pero de eso hablaremos más tarde… Los primeros los salvaron como pudieron, con la espontaneidad de Kenzy que habla con la audiencia con la misma confianza que tendría con un grupo reducido de amigos, y con Rober contando chistes de esos que de lo malos que son, son buenos. Como muestra, la vocalista pidió un aplauso para Bruce Rintoul, el productor del nuevo disco que se encontraba al fondo de la sala, indicando que dijera ella lo que dijera él iba a aplaudir igual porque no entiende nada de español.

Megara
Recuperando la velocidad de crucero con «Vértigo», bajaron las revoluciones con la bella «Oniria» que interpretaron a modo de karaoke intimista, antes de volver a ponernos a todos bien arriba con el dance metalero de «Boom Boom Bah» como paso previo a uno de los momentos álgidos del show, cuando Kenzy organizó un circle pit para los niños presentes en la sala en el centro de la misma mientras tocaban «Dime Quién Hay», una de las canciones más cañeras de su último disco, y de toda su discografía.
Y A.U.R.A. tomó el control. Al poco de arrancarse con «Oxígeno» se apaga la música y todo se queda a oscuras en el escenario. Cuando todos nos estábamos preguntando qué pasaba se encendieron las pantallas pantallas situadas a los extremos del escenario y se proyectó la imagen de la malvada inteligencia artificial recreándose en cómo ha chafado el concierto y amenazando con acceder a nuestros dispositivos y extraer todos nuestros datos personales. Una vez recuperado el control, reiniciaron la canción y dieron paso al solo de batería de Ra Tache, que sonriente como toda la noche, con esa pose relajada como si no costara hacer lo que hace, nos adentró en la traca final.

Megara
«Truco o Trato» nos devolvió a la estética inspirada en Halloween del pasado disco, con las bailarinas lanzando con violencia caramelos hacia el respetable, y abrió el camino a otro de los temas destacados de su nuevo disco como es «Cicatrices». Aunque la explosión final llegó con «Arcadia», aquel tema con el que se postularon para representar a España en Eurovisión 2023 y que se quedó a las puertas en Benidorm, y «Año Cero», el que da título a este nuevo trabajo con el que, como decíamos, emprenden una nueva etapa que esperemos esté repleta de éxitos. Pocas bandas se lo curran tanto y demuestran esta cercanía con su público, así como camaradería genuina entre sus miembros. Los humanos vencieron a la máquina, aunque solo fuera por una noche.

Megara
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