
Especial fue, por muchos motivos, el concierto que el pasado jueves ofrecieron The Cost en Madrid. A pesar de que el proyecto liderado por el mediático batería Jorge Garrido (El Estepario Siberiano) se formó en 2023, su actividad en directo ha sido muy selectiva. El trío que completan Peter Connolly (voz y guitarra) y Chris Attwell (bajo) tan solo había actuado un par de veces el verano del año pasado en los festivales Comendatio Music Fest (Tomar, Portugal) y Leyendas del Rock (Villena, España), por lo que este show, que marcaba el inicio de su gira europea «The Doppler Affection Tour», era, a su vez, el primero que ofrecían en sala en su incipiente carrera. Tras el cambio de sala anunciado en octubre del año pasado, el evento tenía lugar en la acogedora Copérnico, una sala que se está convirtiendo en referencia de la capital por la variedad y la calidad de las actuaciones allí programadas en los últimos tiempos.

Esperando el inicio de la actuación había dos aspectos que me llamaban la atención. Por un lado, la disposición del escenario diáfano, sin apenas cables y sin monitores. Algo característico de las producciones modernas, pero llevado aquí al extremo. Desde luego, no fue en detrimento del sonido puesto que la calidad de este fue excelente a lo largo de toda la actuación. Otra cosa fueron los juegos de luces que, desde luego, no facilitaron la labor de los fotógrafos. El otro aspecto que me llamó la atención, muy gratamente, fue la presencia de público joven. Está claro que el tirón de una estrella de internet como El Estepario Siberiano tiene mucho que ver, pero sea como fuere, lo importante es que mola ver a chavales jóvenes disfrutando con el rock y el metal, porque sentirse el más joven de la sala cuando ya has cruzado la barrera de los cuarenta, como me ocurre en muchas otras ocasiones, no deja de ser un poco triste.

Y dicho esto, vamos al turrón. Con puntualidad exquisita, y con la sala rozando el lleno, a las 21:00 hicieron su aparición sobre las tablas The Cost. Emocionados por el éxito de convocatoria, mostraron una gran cercanía con sus seguidores, en especial un Peter Connolly que se ganó al público desde el primer instante interactuando constantemente en un perfecto español. Escuchándolo, quién diría que es irlandés… Quizá haya quien diga que habló demasiado entre canciones, pero también hay que entender que con tan solo un disco en el mercado, de algún modo hay que rellenar para llegar (y sobrepasar muy ligeramente) la hora de duración del show. Yo tampoco creo que en este caso supusiera un debe, porque ayudó a afianzar ese clima de familiaridad y de rito iniciático que quedará para la posteridad.

«Intro The Drone» dio el pistoletazo de salida con la energía que la ocasión merecía. A esta le siguió una poderosa «Counting Every Dime» como segunda canción de un setlist centrado casi íntegramente, como no podría ser de otra forma, en su álbum debut, el espléndido «Doppler Affection». Impresionante fue, a renglón seguido, cuando en «Her Eyes», Peter se alejó del micro para que toda la sala al unísono coreara el estribillo de este himno (porque ya podría catalogarse así) de la banda en el que cuentan con la colaboración de Serj Tankian en su versión de estudio. Momento que fue precedido de otro guiño a System Of A Down cuando interpretaron una versión un tanto sui generis de «Chop Suey». Este festival de metal alternativo y progresivo, que con tanta soltura ejecutan, tuvo su continuidad con «Rogue» y «One Of A Kind».

Sentado tras su set de Pearl (marca de la cual es artista oficial), y con baquetas de repuesto en sus caderas, cual vaquero dispuesto a desenfundar, Jorge Garrido, ya sin camiseta, continuó ejecutando con precisión quirúrgica los temas que iban desgranado de su álbum, y también uno nuevo titulado «The Greater Good» que sonó a las mil maravillas y que el vocalista nos dio la primicia de que formará parte de su segundo disco de estudio en el que ya están trabajando y que verá la luz a finales de este año. Con dedicatorias bien distintas como introducción cayeron «Ginger», a una ‘acosadora’ del Estepario, y «Floods», en memoria de las víctimas de la Gota Fría que asoló Valencia a finales de 2024.

Encarando el tramo final nos deleitaron con «King Illusion» y «The Bricklayer», uno de sus temas más técnicos y celebrados por el respetable, tras el cual abandonaron brevemente las tablas para reaparecer poco después, sin hacerse de rogar demasiado tras los gritos de «otra, otra» de los allí presentes. Sabíamos que esto no podía acabar ahí pues faltaba un tema por sonar, que no es otro que aquel con el que se dieron a conocer, el genial «Not For Me» en el que Peter se bajo ha ejecutar los breakdowns del puente entre el público, celebrando así la comunión con el mismo justo antes de despedirse hasta la próxima. El que se bajaría después para saludar y hacerse selfies con sus fans fue El Estepario Siberiano, perfecto en su labor de batería de banda, sin querer destacar haciendo alarde del virtuosismo que todos sabemos que atesora, y dejando la labor de frontman tradicional al vocalista.
Así se puo el broche final a una gran noche de metal contemporáneo, de esas que se recuerdan años más tarde diciendo «yo estuve allí cuando empezó todo».

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