«Infinite Illumination» es el epitafio sonoro de Spirit Adrift. En este, su sexto disco de estudio, Nate Garrett ha refinado la fórmula que combina el doom clásico, el heavy metal tradicional y la intensidad del thrash de ayer y hoy, alcanzando, probablemente (porque asegurarlo es mucho decir), sus más altas cotas de inspiración. De la mano de 20 Buck Spin, el cuarteto que lidera el multiinstrumentista y vocalista nacido en Florida nos ofrece una colección de ocho canciones, la mayoría de ellas realmente extensas, en las que convierten la oscuridad en fuerza forjando un metal atemporal e inconfundiblemente propio. El corte inicial, que es el que da título al disco, va in crescendo en cuanto a intensidad, aunque con un tempo lento y una cadencia pesada que marca el camino a seguir del resto del álbum. «Window Within» suena enlazado al anterior y va por la misma vertiente doom, pero más directo y accesible. «You Will Never Hold The Key» es una canción mística, casi litúrgica, con un fantástico el riff principal, que sirve de perfecto ejemplo de como combinan la influencia de Black Sabbath y Metallica en su música. Y ahondando en la influencia de estos últimos, siguen en «Born In A Bad Way», aunque con un enfoque aún más oscuro y minimalista que también recuerda a Alice In Chains, siendo a su vez el tema más corto y crudo del álbum. «Buried In The Shadow Of The Cross» profundiza en la imaginería religiosa que impregna todo el álbum. Sigue la estela del doom metal clásico, explorando temas de mortalidad y fe (o la falta de ella) bajo una capa de guitarras densas y una atmósfera lúgubre. La velocidad llega (por fin, dirán algunos) con «White Death», el tema del lote más cercano el heavy metal clásico y en el que cuentan con la colaboración de Steve Jansson (Crypt Sermon) en los solos de guitarra. «I Am Sustained» destaca por los constantes cambios de tono, los trémolos y la atmósfera espeluznante que refuerza el sentimiento de desesperación del disco, además de por la colaboración del legendario James Murphy (ex-Death, Testament) con el que Garrett intercambia solos de guitarra como paso previo al cierre del álbum con «Where Once There Was An Ocean», una épica canción de siete minutos que no termina con un gran clímax triunfal, sino que se corta de forma abrupta, simbolizando el final real y sin adornos para este proyecto que tan bien ha sabido llevar el sonido del metal clásico a la actualidad. Lamentablemente, las circunstancias han llevado a Garrett a finiquitarlo. Afortunadamente, siempre podremos disfrutar de su legado y de «Infinite Illumination» como perfecto resumen de su trayectoria.

Spirit Adrift (foto: Alexia Ranae)
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