Las grandes esencias se guardan en frascos pequeños, y esa analogía con los perfumes nos viene de perlas para valorar «Todo Arde», el segundo EP de la banda de post-hardcore madrileña TYLD. No tengo ni idea del significado o el origen del nombre del grupo, lo que sí sé es que este trabajo es canela en rama. TYLD nació del reencuentro de cinco músicos con una trayectoria compartida así como la necesidad de crear música desde la honestidad. Tras años de caminos paralelos, la vuelta a Madrid y la recuperación de canciones que nunca dejaron de existir, parieron un EP homónimo publicado en 2024 en el que dejaron bien patente su gusto por la intensidad y la sensibilidad tan propia del emo dosmilero como del post-hardcore actual. Ahora, tras un par de movimientos en su alineación, Tomás, Iván, Luis y Mateo se han consolidado como cuarteto y nos han presentado este nuevo EP de apenas cuarto de hora de duración en el que continúan perfeccionando su fórmula basada en guitarras contundentes y bases rítmicas orgánicas y poderosas sobre las que destaca una interpretación vocal cruda y sin artificios que combina voces melódicas con guturales. «Hijo De Tu Rabia» es el single de presentación y todo un hit en potencia; una canción que explora la herencia emocional y el paso del tiempo, con una letra directa y marcada por los contrastes entre la admiración y la rabia, el recuerdo y la comprensión. Las tensiones entre pasado y presente laten a lo largo de todo el trabajo, y «Solos» es otra buena muestra de ello. «Todo Arde» es un tema más abierto y directo, que trasciende estilos. En menos de tres minutos, y con una letra inspiradísima y mordaz, se cascan un pelotazo que si hubiera justicia debería alzarlos a cotas más altas. Así llegamos a un «Todos Tus Likes» con el que echan el cierre con furia. Las guitarras son muy de los My Chemical Romance de «Three Cheers For Sweet Revenge», también las voces desgarradas, la verdad. Voces que, por otra parte, me recuerdan en su conjunto a las de Leo López de Pülsar (los gallegos), pero con algo más de matices aquí. En definitiva, un trabajo al que el único «pero» que se le puede poner es la duración, porque te deja con ganas de más, de mucho más. Una nueva joya que añadir a la ya extensa colección de trabajos dignos de ese nombre que copan la escena del emo español contemporáneo.
Nota: 8,5

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