Chevelle: discografía ordenada de peor a mejor

Ahora que ya ha pasado un año del lanzamiento del lanzamiento de «Bright As Blasphemy», el décimo disco de estudio de Chevelle, y ya ha bajado el suflé, creo que es un buen momento para analizar brevemente su discografía completa y ordenarla, algo nada fácil cuando hablamos de un grupo como el de Chicago que apenas ha dado traspiés y siempre se ha mantenido fiel a su propuesta. Como ocurre en muchos de estos casos, tengo claro los que menos me gustan y los que más, esos imprescindibles en los que casi todos coincidiremos, por lo que la miga se encuentra en el tramo intermedio. Intentaré ser ecuánime, y por supuesto, estaré atento a vuestros comentarios… ¡Vamos allá!

 

The North Corridor (2016)

A mi juicio, «The North Corridor» supone el único patinazo de la banda a nivel discográfico. Hay que reconocerles el valor de, en su octavo álbum, intentar grabar el disco más pesado, oscuro y agresivo de toda su carrera, a diferencia de una mayoría de bandas que a esas alturas tienden a suavizar su propuesta para adaptarse a las radios comerciales y demás, pero no creo que la apuesta les saliera bien. Pete Loeffler bajó las afinaciones de las guitarras a niveles históricos para la banda (llegando a afinaciones en Drop B e incluso Drop A), logrando un grosor sonoro cercano al sludge metal. Su interpretación vocal se alejaba de los estribillos limpios y la pulcritud que les caracterizaba para centrarse en gritos desgarradores, tonos ásperos y líneas melódicas tensas. La batería de Sam Loeffler adoptó un rol muy mecánico y machacón. En definitiva, un disco demasiado crudo y guarrete que nunca me ha acabado de convencer, pese a que le he dado bastantes oportunidades.

 

Point #1 (1999)

A finales de los 90, Chevelle era una joven banda familiar formada por los tres hermanos Loeffler (Pete a la voz y guitarra, Sam a la batería y Joe al bajo) que tocaba en sótanos y pequeños locales de Chicago. Tras llamar la atención de Squint Entertainment (un sello independiente centrado principalmente en rock de corte espiritual/cristiano), lograron firmar un contrato para grabar su primer álbum de estudio. Para la producción recurrieron al legendario Steve Albini (conocido por su trabajo con Nirvana, Pixies o PJ Harvey) en los estudios Electrical Audio. Albini aportó su filosofía característica: grabación analógica, mínima manipulación digital y un sonido crudo «en vivo». Este podría ser su punto fuerte y a la vez el más débil del álbum. A diferencia de la producción pulida y pesada que adoptarían en su siguiente álbum, «Point #1» suena seco, directo y maquetero, quizá demasiado. Las canciones son realmente buenas, y se aprecia la frescura de la juventud, pero a la banda le faltaba aún definición y una personalidad propia, ya que en aquel momento estaba demasiado influenciada por bandas como Helmet. No obstante, un buen punto de partida para iniciar su carrera.

 

Sci-Fi Crimes (2009)

Lanzado en agosto de 2009, «Sci-Fi Crimes» es el quinto álbum de estudio de Chevelle y fue grabado en Nashville (Tennessee), bajo la producción de Brian Virtue (Thirty Seconds To Mars, Deftones, Jan’s Addiction), que no volvería a repetir en esa tarea junto al entonces trío de Chicago. Para este trabajo, el grupo buscaba una experiencia de grabación totalmente orgánica y decidieron grabar juntos en vivo en el estudio, renunciando a correcciones digitales de afinación vocal, retoques milimétricos y la adición de samples sintéticos en la batería. Como curiosidad, la portada del álbum fue pintada al óleo directamente por el entonces bajista de la banda, Dean Bernardini, cuñado de los hermanos Loeffler. Musicalmente, el disco está influenciado por la temática de ciencia ficción que inspira dicha portada y es un trabajo más que disfrutable, aunque a mi modo de ver no tan memorable como lo consideran otros. Pese a estar bien cohesionado, si obviamos temazos del calibre de «Shameful Metaphors», «Sleep Apnea» o, sobre todo, «Jars» y «Letter From A Thief», el nivel del conjunto baja considerablemente respecto a lo que nos habían ofrecido en la triada mágica que lo precedía.

 

Hats Off To The Bull (2011)

El sexto álbum de estudio de Chevelle marca el inicio de una fructífera etapa (excepción hecha, a nivel artístico, de «The North Corridor») de casi una década junto al célebre productor Joe Barresi (Tool, Queens Of The Stone Age, Soundgarden). Grabado en Pasadena (California), «Hats Off To The Bull» nació en un clima de tensión social marcado por el movimiento Occupy Wall Street y la crisis económica mundial, lo que impregnó el proceso de composición de un aura especialmente combativa. Musicalmente, el disco representa la transición entre el rock alternativo melódico de su predecesor «Sci-Fi Crimes» y el sonido mucho más pesado e industrial que terminarían de explotar en «La Gárgola» tres años después. Fue un álbum donde las líneas de bajo de Dean Bernardini ganaron un peso primordial en la mezcla, marcando el pulso groovero de temas enteros en lugar de limitarse a acompañar a la guitarra. Sin duda, un buen disco en líneas generales, pero me deja una sensación similar al anterior. Se queda en un notable bajo.

 

Bright As Blasphemmy (2025)

«Bright As Blasphemy» es el décimo álbum de estudio de la banda, el cual supone un hito en su carrera al ser el primer trabajo tras separarse de Epic Records para unirse al sello independiente Alchemy Recordings, y también el primer disco totalmente autoproducido por Pete y Sam Loeffler (con apoyo en la ingeniería de sonido de su bajista de gira Kemble Walters). Con solo nueve canciones en su haber y menos de cuarenta minutos de duración, es también el álbum más corto y conciso de su catálogo. ¿Mola? Sí, mucho. Sigue la estela de «NIRATIAS» aunque en una línea algo más directa y menos progresiva. «Bright As Blasphemy» aborda de lleno la ansiedad existencial de la era digital, explorando temas como la inteligencia artificial, la paranoia mediática, el aislamiento tecnológico y el peligro del fanatismo y el culto a las personalidades carismáticas. Sonar, suena como un cañón, y temazos como el inicial «Pale Horse» y los singles «Rabbit Hole (Cowards, Pt. 1)» y «Jim Jones (Cowards, Pt. 2)» marcan un arranque demoledor al alcance de pocos hoy en día. 

 

NIRATIAS (2021)

«NIRATIAS» (acrónimo de Nothing Is Real And This IsSimulation) es el noveno álbum de estudio de Chevelle. El último trabajo que editaron bajo el sello Epic Records y el primero como dúo tras la salida de Dean Bernardini. Tenía yo expectación en su momento por ver qué nos ofrecían después del pequeño bajón que supuso «The North Corridor», y claro, sumado a que la pandemia retrasó un año más el lanzamiento del álbum, pues más aún. El cambio fue notable y regresaron por todo lo alto con el álbum más progresivo y cinematográfico de su carrera. «NIRATIAS» es una obra maestra al nivel (o casi) de sus discos clásicos. Es el primer álbum puramente conceptual de su discografía; ambientado en un futuro incierto, aborda la fascinación de la humanidad por la exploración espacial, la pérdida de esperanza en la Tierra, la soledad cósmica y la idea de que la realidad podría ser una simulación. El disco no solo funciona a nivel de sencillos sueltos, sino que está diseñado para escucharse del tirón como una experiencia inmersiva de principio a fin, la cual no cansa pese a superar los cincuenta minutos. «Self Destructor» – el primer single – está repleto de cambios de ritmo y riffs complejos, «Mars Simula» es un tema pesado y atmosférico que resume perfectamente el concepto espacial y futurista del álbum, «Piistol Star» es una canción adictiva con mucho groove  que se convirtió rápidamente en una de mis favoritas, «Remember When» muestra la faceta más nostálgica y melódica de la banda, y así podríamos seguir y seguir.

 

La Gárgola (2014)

Disco infravalorado a todos los niveles. Es un trabajo sobre el que parece que se pasa de puntillas cuando se repasa la discografía de Chevelle y no acabo de entender muy bien por qué. Cierto es que es denso, muy denso, pero es que eso es lo que más me gusta a mí del álbum. Buscando renovar su sonido tras un «Hats Off To The Bull» bastante más comercial, los hermanos Loeffler y Bernardini decidieron adentrarse en territorios más oscuros, siniestros y experimentales. El propio título en español surgió como una metáfora visual de una criatura mitológica que observa en silencio desde la sombra, encarnando la paranoia y las fobias que atraviesan las canciones del disco. Como curiosidad, es el propio Pete Loeffler el que sale en la portada con una máscara de las que llevaban los médicos en la época de la peste negra. «La Gárgola» es probablemente el álbum con la atmósfera más gótica y pesada de la discografía del grupo. Como single principal eligieron «Take Out The Gunman» que quizá es el que mejor entra y el más continuista respecto a sus trabajos anteriores, pero yo destacaría especialmente cortes como el poderoso y visceral «An Island» y la preciosa balada «One Ocean», por situarme en los dos extremos. Pero vamos, que todos y cada uno de los cortes que se encuentran entre ambos tienen un nivel excelso.

 

This Type Of Thinking (Could Do Us In) (2004)

El segundo y el tercer cajón del podium estaban muy disputados. Finalmente me he decantado por relegar al último puesto del mismo al que también es el tercer álbum de la banda en orden cronológico. Pero bien podría haber sido al revés… Tras el éxito de «Wonder What’s Next«, Chevelle se enfrentaban a la siempre complicada tarea de publicar un nuevo álbum que dé continuidad a uno tan laureado, y que en mayor o menor medida ha llegado por sorpresa. Cuando ya esperan algo de ti, y has dejado el listón bien alto. El caso es que apostaron por un joven Michael «Elvis» Baskette para la producción de cara a perfeccionar la fórmula con la que se dieron a conocer globalmente. «This Type Of Thinking (Could Do Us In)» debutó en el número 8 del Billboard 200 (superando la posición alcanzada por su predecesor) y fue certificado Disco de Platino en EE. UU. tras vender más de un millón de copias. Este fue también el último trabajo en el que participó el bajista original y hermano menor, Joe Loeffler. Demostraron que el impacto comercial de su disco anterior no había sido casualidad y que podían mantener una propuesta sombría, seria y madura dentro del circuito mainstream, llevándola hacia terrenos más progresivos pero sin perder accesibilidad. Pete Loeffler se aupó como uno de los cantantes que mejor saben combinar voces melódicas memorables con gritos desgarradores llenos de angustia y catarsis, y hits como «The Clincher», «Get Some», «Vitamin R (Leading Us Along)» o «Still Running» siguen resonando entre los que comenzábamos a afrontar la edad adulta en el momento en el que se publicó.

 

Vena Sera (2007)

El cuarto álbum de estudio de Chevelle estuvo marcado por un importante cambio interno ya que es el primer disco grabado con el bajista Dean Bernardini (cuñado de Pete y Sam Loeffler), tras la polémica y amarga salida de Joe Loeffler en 2005. Repitieron con Michael «Elvis» Baskette (Alter Bridge, Incubus, Limp Bizkit) buscando afianzar el sonido potente y limpio desarrollado en «This Type Of Thinking», y lo lograron. «Vena Sera» demostró la capacidad de supervivencia de la banda tras la traumática ruptura familiar y creativa firmando un álbum redondo repleto de sencillos radiofónicos con una química renovada. «Well-Enough Alone» fue el primer sencillo del álbum; un tema cargado de rabia y dinamismo que critica la arrogancia y la falta de empatía. «I Get It» rápidamente se convirtió en un himno para la banda; directo, accesible y pegadizo. A «Antisaint» no le dieron la categoría de single vete a saber por qué, porque es otro temazo. Y en la vertiente más agresiva destacaría «The Fad» y «Humanoid» que ahondan en los sentimientos de frustración, traición y superación que impregnan todo el álbum. Un disco de metal contemporáneo sobresaliente.

 

Wonder What’s Next (2002)

«Wonder What’s Next» es EL DISCO. Uno de esos que un servidor elegiría si solo tuviera unos pocos que escoger para llevarse a una isla desierta y escuchar por el resto de sus días. Puedo seguir escuchándolo veintitantos años después de haberlo hecho por primera vez y me sigue sonando igual de fresco. Tras un prometedor debut con el excesivamente crudo y áspero «Point #1», dieron el salto de un sello independiente a una multinacional y se pusieron a trabajar con el productor Garth Richardson (conocido por su trabajo con Rage Against The Machine, Nickelback y Red Hot Chili Peppers) en los estudios The Warehouse en Vancouver en aras de crear un álbum con impacto, ¡y vaya si lo consiguieron!. Chevelle redefinieron su fórmula y la pulieron para conseguir unas canciones redondas, potentes y accesibles al gusto del metal alternativo y el post-grunge de principios de los años 2000. Pete Loeffler recurrió masivamente a la afinación Drop C, logrando riffs enormemente pesados y densos pero con una claridad rítmica impecable. La sección rítmica conformada por la batería de Sam y el bajo de Joe Loeffler era contundente e impecable. «Wonder What’s Next» logró capturar la angustia y la fuerza pesada del género sin caer en los clichés del nu metal más estridente o comercial de aquellos años. Fusionaba la parte elegante del género al estilo de Deftones con el metal progresivo americano al estilo de Tool, pero sin ser tan cansinos. El disco es un pelotazo tras otro, sin relleno. Nada falta y nada sobra. Todo el mundo se ha quedado con «The Red» como su gran éxito, y se entiende, pero yo me quedo más con hits como «Send The Pain Below» con un gancho irrebatible, «Closure» que es un medio tiempo tenso y emocional, o un pepino como «Confortable Liar». Otros se quedarán con «Don’t Fake This», «Forfeit» o «An Evening with El Diablo» y también tendrán razón, porque el álbum es inconmensurable.

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Fundador y director de Rock4Spain. Esposo y padre de dos. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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