Lucifer – Lucifer IV (2021)

Justo el mismo mes en que veía la luz «Lucifer III» todo saltaba por los aires con la dichosa pandemia. Debió ser frustrante para la banda con base en Estocolmo el no poder salir de gira a presentarlo ante sus fans, pero en lugar de quedarse lamiéndose las heridas se pusieron manos a la obra y aprovecharon el confinamiento para componer y grabar un nuevo álbum. La pareja (tanto sentimental como creativa) formada por el multiinstrumentista  Nicke Platow Andersson y su señora Johanna Sadonis (nombre de soltera) se quedó en casa, pero no haciendo pan y viendo series de Netflix compulsivamente, sino trabajando en este «Lucifer IV» que ha llegado a nuestros oídos vía Century Media la víspera de Halloween, ¿coincidencia? Yo diría que no…

Las giras y grabaciones incesantes han convertido a Lucifer en una bestia en vivo que plasma como pocas su pasión por el rock and roll atemporal. Y si además de su estilo musical y su estética, encima se ponen a grabar disco por año, cualquiera podría pensar que estamos ante una banda de los años 70. Si es que, en realidad, son como la reencarnación de Black Sabbath pero con vocalista femenina al frente. ¿Soy el único que piensa eso al escuchar un pelotazo como «Wild Hearses»? Sí, su fórmula no ha variado en exceso respecto a sus discos precedentes, al menos desde que Nicke Royale entró a formar parte del combo. Si acaso, podríamos resaltar que han enfatizado un poco más su lado siniestro; el órgano de iglesia que nos introduce a «Mausoleum» o las carcajadas terroríficas que aparecen en «Crucifix (I Burn For You)» son algunos de los muchos detalles que salpicados por ahí consiguen resaltar su vertiente gótica, pero básicamente estamos ante más de lo mismo. Y eso no tiene porqué ser nada negativo, sino más bien al contrario, porque «lo mismo» a lo que nos tienen acostumbrados es la excelencia. Lo que sí han variado a la hora de crear este nuevo álbum es la metodología, en gran parte obligados por las circunstancias por todos conocidas. Grabaron las baterías en Studio Ryssviken, el estudio de su guitarrista Linus Björklund, con el objeto de conseguir un sonido de batería aún más palpitante mientras el grueso de la grabación se llevaba, en este caso sí que a su modo habitual, en The Honk Palace, el estudio propiedad de Nicke en Estocolmo. También es de reseñar que esta vez la tarea de composición no se ha reducido al matrimonio sueco-alemán sino que han ampliado la responsabilidad dentro de la banda y también el propio Björklund, así como el otro guitarrista, Martin Nordin, han formado parte de la misma. No obstante, no cabe duda que la impronta del núcleo duro de la formación está ahí. Con «Lucifer IV», el ahora quinteto sigue construyendo su propio camino en la historia del rock, piedra a piedra, y su hard rock setentero con reminiscencias doom y stoner, tan dulce como agresivo, empieza a adquirir el estatus de marca registrada. Chapó.

Lucifer (Harald Göthblad, Nicke Platow Andersson, Johanna Platow Andersson, Linus Björklund & Martin Nordin)

Lo mejor: Más de lo mismo.

Lo peor: Más de lo mismo.

Lucifer «Lucifer IV» (Century Media Records / Sony Music)

1. Archangel Of Death
2. Wild Hearses
3. Crucifix (I Burn For You)
4. Bring Me His Head
5. Mausoleum
6. The Funeral Pyre
7. Cold As A Tombstone
8. Louise
9. Nightmare
10. Orion
11. Phobos

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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