Viva Belgrado – Bellavista (2020)

Viva Belgrado están de vuelta. Tras la crisis existencial que sufrió el grupo después de la publicación de “Ulises” (2016) y la particular odisea que los ha llevado a recorrer buena parte del planeta alternando importantes escenarios con los más pequeños del ámbito underground, llega a nuestros oídos este «Bellavista» en el que la brillantez, la astucia y la versatilidad se vuelven a dar la mano; un nuevo paso en la evolución de la banda cordobesa hacia un horizonte que no logramos atisbar, seguramente ellos tampoco…

Después de dos años de composición, el cuarteto grabó y mezcló «Bellavista» a finales del pasado año en Cal Pau Recordings y Ultramarinos Costa Brava junto a Borja Pérez y Santi García, este último, cómplice habitual en las fechorías de Viva Belgrado, del mismo modo que Víctor García que se ha vuelto ha encargar de la masterización en Ultramarinos Mastering. En palabras de la propia banda «Si con «Ulises» intentamos dibujar nuestra suerte de epopeya millennial post-adolescente, «Bellavista» aspira a cristalizar el desencanto del artista que se percata de que el señuelo, Ítaca, es inalcanzable». Esto es una forma de resumir lo que se aprecia en una primera escucha, que no es otra cosa que la desnudez de las letras de Cándido Gálvez que reflejan sus dudas, miedos e inseguridades, unido a la supremacía de las voces limpias frente a las gritadas, amén de la mayor importancia que cobran los arreglos electrónicos respecto a sus obras precedentes. Ya nos indicaron el camino con «Guillotinas» en 2017 – un tema que bien podrían haber incluido en este disco – por lo que tampoco debería sorprendernos sobremanera, pero en «Bellavista» lo han llevado un paso más allá, sobre todo en el polémico corte «Más Triste que Shinji Ikari» de rollo lo-fi que he de reconocer que de primeras me chirrió un montón, pero que luego tiene su gracia. En cualquier caso, el hecho de haberlo mostrado como adelanto, y aún sin ser de los más representativos del álbum, muestra un descaro fuera de lo normal. El álbum es atrevido, no cabe duda, y está plagado de auto-referencias, así como de una estructura muy planificada en la que crean duplas como la que forman «Cerecita Blues» y «Amapolita Blues», situadas a la misma distancia del principio y del final del disco respectivamente, o «Una Soga» y «Un Collar», que marcan el inicio y el ecuador del mismo.

«Una Soga» es uno de los temas más directos y destacados del álbum, sencillo en su estructura y repleto de dedicatorias en una letra que contiene los primeros gritos. El tema que da título al disco presenta el equilibrio perfecto entre la faceta más clásica del grupo y la nueva línea que están trazando. Tenemos aquí un post-hardcore de manual con mucha influencia de sus idolatrados La Dispute. No se apartan de ese camino en un «Cerecita Blues» que nos muestra a los Viva Belgrado más inspirados. Toda una declaración de intenciones musicales ese “al futuro que le jodan, yo qué coño sé, pienso en dejarlo a menudo pero nunca lo haré”. Tras el loop sobre el que se sostiene el friki «Más Triste Que Shinji Ikari» nos llega otro corte realmente sorprendente como «Un Collar» en el que se atreven a fusionar screamo con flamenco, ¡olé! Fruto de la experiencia de haber girado por Japón nace un «Ikebukuro Sunshine» melódico y veloz en el que cuentan con la colaboración de Aleix Turon y Joan Delgado de sus amigos de Cala Vento. Más velocidad aún, y más visceralidad, nos muestran en «Vicios», «exhibicionismo emocional como carrera». Empalmada a la anterior nos llega «Shibari Emocional», que con el mismo tempo y ambiente bien podía haber formado una única canción con «Vicios» aunque hay que decir que tiene más gancho; acaba con gritos, sí, y del mismo modo arranca un «Amapolita Blues» que recuerda tanto a sus primeros tiempos como a sus admirados Touché Amoré. Y sin tiempo para tomar aire nos descerrajan un «Lindavista» que aúna un inicio rabioso que es de lo más potente del álbum con una segunda parte dominada por las guitarras acústicas, con una bonita reverb natural obtenida del lagar en el que se grabaron, sobre las que eso sí, vuelven a colocarnos unos buenos gritos que contrastan con el mensaje optimista que la letra parece transmitir: «y si se nubla el día habrá una birra fría junto a la ventana para ti». La última sorpresa de este breve LP es «¿Qué Hay Detrás de la Ventana?», un corte de auténtico shoegaze, con cierto regustillo a Los Planetas, que sirve de enlace entre «Bellavista» y lo que está por venir, que tal y como dicen ellos aquí, esperemos que no pasen cuatro años…

Viva Belgrado (Ángel Madueño, Álvaro Mérida, Cándido Gálvez & Pedro Ruiz)

Lo mejor: «Bellavista» supone un paso más en la evolución lógica que la banda viene siguiendo desde hace años. Sin miedo a explorar nuevos horizontes, Viva Belgrado han vuelto a crear un álbum rompedor.

Lo peor: Demasiado comercial para sus primeros fans; demasiado «rarito» para el público mainstream.

Viva Belgrado «Bellavista» (Aloud Music Ltd / Walking Is Still Honest / Tokyo Jupiter Records)

1. Una Soga
2. Bellavista
3. Cerecita Blues
4. Más Triste Que Shinji Ikari
5. Un Collar
6. Ikebukuro Sunshine
7. Vicios
8. Shibari Emocional
9. Amapolita Blues
10. Lindavista
11. ¿Qué Hay Detrás de la Ventana?

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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