Sôber (7 de marzo, Invernadero de Las Ventas, Madrid)

En demasiadas ocasiones utilizamos el calificativo «épico» a la ligera, pero esta, sinceramente, no creo que sea una de ellas. El pasado 7 de marzo, Sôber cerraban junto a la Barcelona Rock Orquesta la gira que les ha llevado por todo el territorio nacional para presentar «La Sinfonía Del Paradÿsso», el trabajo con el que han querido rendir un merecido homenaje al álbum con el que reventaron el panorama del rock nacional allá por el 2002, y lo hacían en un marco incomparable como la mítica plaza de toros de Las Ventas. En realidad, el concierto tenía lugar en el Invernadero Ballantines situado en el ruedo; una carpa de metacrilato que hace honor a su nombre por el sofocante calor que sufrimos allí dentro, y que tampoco favoreció en absoluto en el aspecto acústico, pero que visualmente proporcionaba una estampa espectacular.

Recién rebasadas las 21:00 sonaba a modo de intro el «Thunderstruck» de AC/DC mientras Mariskal Romero y El Pirata ejercían – con más ganas que acierto – de maestros de ceremonias para presentar un evento que no la necesitaba. Otro clásico de los australianos como «Back In Black» cerraba este apartado durante la salida del escenario de los veteranos locutores y mientras se producía la entrada al mismo de los miembros de la Barcelona Rock Orquesta que, entregados a la causa, ocuparon sus puestos a la vez que animaban al personal. 

Suenan sobre la outro instrumental de «Paradÿsso» que aparecía como pista oculta al final del legendario álbum los versos recitados que juegan con los títulos de las canciones que lo componen, momento en el cual los miembros de la banda saltan al ruedo, y nunca mejor dicho… Como es costumbre durante la gira que aquí tenía su punto final, «Animal» daba el pistoletazo de salida seguida de «Reencuentro». Toda una declaración de intenciones acerca de la energía con la que se iba a desarrollar el show. «Blancanieve» fue el primero de los temas no pertenecientes a «Paradÿsso» en caer, y tras él lo hicieron uno de los favoritos del público como es «Eternidad» y uno de los más potentes: «Lejos».

La noche iba a ser de lo más especial por varios motivos, y uno de ellos era por las colaboraciones que iban a acompañar al cuarteto madrileño sobre el escenario. La primera de ellas corría a cargo de Morti en «Náufrago», devolviéndole así a Carlos Escobedo la contribución prestada una semana antes en el concierto de Onírica Dual. Es todo un regalo para los sentidos cuando la suma de talento deviene en complicidad y camaradería, y no en una lucha de egos. «Cápsula» nos devolvía al disco objeto de culto esta noche y volvíamos a hacer un inciso en obras más recientes con «El Viaje», el primer tema interpretado de su último disco “Vulcano” (2016), que lo será por poco tiempo ya que en breve va a comenzar la grabación de su próximo disco de estudio cuyo lanzamiento está previsto para el próximo otoño. No obstante, este concierto fin de gira fue grabado con el objeto de publicar un DVD que ya estamos esperando como agua de mayo.

«Hemoglobina» nos erizaba la piel al tiempo que nos hacía menear con énfasis nuestros cuellos, una suerte en la que Sôber son maestros. Tras una evanescente y progresiva instrumental en la que daban rienda suelta a su rama más experimental llegaba el turno de uno de sus grandes himnos, «El Hombre De Hielo» y esa suave entrada que sirvió para que sus seguidores cantaran a pleno pulmón haciendo casi imperceptible la voz de un Carlos Escobedo que se alejó del micrófono para disfrutar del momento. Era, en esta parte central del show, un buen momento para dar un salto al «Vacío» con ese emblemático tema de «Synthesis» menos celebrado por sus fans de nuevo cuño pero que siempre provoca el deleite de los primigenios. 

Ruth Lorenzo protagonizó la segunda colaboración estelar de la noche aportando su chorro de voz a «Paradÿsso» tras confesarnos que era una gran fan de la banda desde que era una chiquilla y se recorría las salas de España para verlos. Cual Sharon Den Adel, dejó esos detalles que enfatizaban el rollo gótico de la canción de una manera sublime, pero hay que decir que en más de un momento su voz y la de Carlos juntas no sonaron bien empastadas. Con ella se retiraron brevemente del escenario, y con cambio de camisa incluido por parte del frontman, regresaron para tocar la emotiva «Estrella Polar», en la que como suele ser habitual, aprovechó el momento para bajar del escenario y cantar entre un público que lógicamente se mostraba entusiasmado. La rabia regresaba con «No Perdones» para volver a enlazar con otro himno incombustible de Sôber como «Arrepentido». Y el último tema en caer antes del segundo parón fue «Mis Cenizas» para el que contaron con dos nuevas colaboraciones, la de Alberto Marín a la guitarra es la previsible y la del colaborador de El Hormiguero Jorge Marrón la sorprendente. No vino a hacer ningún experimento químico ni sucedáneo de magia ¡sino a cantar! y para asombro de muchos hay que decir que no lo hizo nada mal.

Tras este nuevo impás se nos venía encima la traca final. Manu Reyes abandonaba su puesto a la batería ¡para cedérselo a su padre! Así es, Manuel Reyes «senior», baterista de Medina Azahara, «el padre de la criatura» – como le llaman en el seno de la banda – y al cual tuvieron que pedirle la mano de su hijo hace una década para que tomase el relevo del tristemente fallecido y siempre recordado Alberto Madrid. Demostró sus tablas y su pegada en la emblemática “Diez Años”, tras la cual, y mini-solo de batería mediante, devolvió el puesto a su hijo para encarar los dos últimos temas con los que se iba a bajar el telón. Con un maravilloso contraste entre la épica de «Superbia» y la inmediatez de «Loco», canción con la que desde hace décadas deciden poner fin a sus conciertos. De este modo pusieron Sôber el punto y final a una noche mágica en un bello y abarrotado recinto que fue testigo de porqué son una de las bandas más importantes del rock español. 

 

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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