Wolfmother + Ciclonautas (19 de julio, But, Madrid)

Fiesta completa. El 19 de julio de 2026 quedará marcado para la historia como el día en que España se alzó con su segundo Mundial de fútbol, pero la previa que algunos afortunados vivimos en la sala But de Madrid tampoco desmereció. Wolfmother se encuentran inmersos en una gira con la que están conmemorando el vigésimo aniversario de su inconmensurable álbum debut homónimo, y este día era el que tenían fijado para su actuación en la capital del reino. Ante la coincidencia de ambos eventos, y previendo que esto podía producir un pinchazo en la afluencia de público, la organización tuvo la acertada idea de comunicar cuatro días antes que se adelantaban las actuaciones con el objetivo de facilitar que los asistentes puedan disfrutar tanto del concierto como del partido de la selección española. En este horario tan anglo, un servidor se montó a las cuatro y pico de la tarde en un metro de Madrid abarrotado de gente que acudía perfectamente uniformada para animar al equipo nacional en la pantalla gigante instalada en Colón. El ambiente era festivo, donde se daban la mano la tensión y el optimismo. ¿A alguien se le ocurre mejor aperitivo que un buen concierto de rock n’ roll?. Con una apertura de puertas tan temprana, cuando accedí a la sala a las 17:40, apenas cinco minutos antes de la hora fijada para el inicio de la actuación de Ciclonautas, el ambiente aún era frío. Apenas un centenar de personas presenciamos desde el inicio la actuación del trío hispano-argentino, pero a medida que avanzaba ya se fue incorporando bastante más gente hasta llegar la sala a presentar un aspecto más que aceptable dadas las circunstancias. De todas formas, ya se encargaron los Ciclonautas de caldear el ambiente…

Ciclonautas

Salieron a darlo todo y a hacer suyo ese público que venía a disfrutar del trío australiano. Muchos seguro que ya los conocían, pero entre los que no, seguro que se ganaron algún seguidor más. Artífices de uno de los mejores discos nacionales de la pasada temporada, «Ecdisis», sus canciones ocuparon buena parte de su repertorio – las inmensas «En Mi Espacio Sideral», «Banderas Negras», «Chinche Verde», «El Animal» y «Huellas» fueron sus representantes – pero no lo monopolizaron. El papel de Ciclonautas fue de mayor enjundia que el de unos simples teloneros, disfrutando de una hora sobre el escenario, así que tuvieron tiempo suficiente para deleitar a sus fans con clásicos de la banda del calibre de «Bombo Sicario», «Eterno Aprendiz», «El Sol» y ni que decir tiene, «Bienvenidos Los Muertos», solo de batería de Alén Ayerdi mediante. Una actuación más que solvente, del nivel al que nos tienen acostumbrados y que refuerzan su estatus como uno de los grupos con mayor proyección del rock español.  

Ciclonautas

Tras un rápido cambio de bártulos, que el tiempo apremiaba, hicieron su aparición sobre las tablas Wolfmother rondando las 19:10. Mostrando desde el primer momento muchas ganas de agradar a su público, Andrew Stockdale apareció escoltado por James Wassenaar al bajo y Brett «Wolfie» Wolfenden (The Casanovas) a la batería. Estos últimos enfundados en camisetas de la tienda de Malasaña Chopper Monster el bajista y de The Flamin’ Grooves (probablemente adquirida en el mismo sitio) el baterista, mientras que Stockdale hacía lo propio con una de ZZ Top, a los que habían teloneado la noche anterior en el Navarra Arena de Pamplona. Cambiando de rol, en esta tarde de domingo ellos eran los protagonistas, y con un público entregado comenzaron a interpretar temazos sin piedad.  

Wolfmother

Hay bandas que, por los motivos que sean, descienden de popularidad y no alcanzan el estatus al que parecían destinadas. Wolfmother es una de ellas, de hecho, lo de banda es mucho decir, porque a lo largo de los años ha cambiado tantas veces de formación que lo único que nos queda claro es que es el proyecto musical de Andrew Stockdale, un tipo que pese a tener un talento descomunal, parecía empeñado en sabotear su propia carrera. A lo largo de las dos últimas décadas ha continuado sacando música, bien bajo su propio nombre, bien bajo el de Wolfmother, y toda de muy buen nivel, cierto, pero nada memorable, o al menos no tanto como lo fue aquel «Wolfmother» de 2005 que encandiló a propios y extraños con esa manera tan peculiar de fusionar garage rock, stoner y rock psicodélico. Ahora, aprovechando esta tendencia de recurrir a la nostalgia con giras de aniversario de los discos más relevantes de las bandas, han hecho lo propio y les va bastante bien. No llenan pabellones, como uno hubiera pensado que iba a suceder hace veinte años, pero obtienen buenas entradas en salas medianas, y eso tampoco está mal hoy en día haciendo rock n’ roll.

Wolfmother

Hacía años que estaba desconectado de su música, esa es la verdad, pero cuando se anunció su gira por nuestro país supe que no podía faltar a la cita, y para prepararme volví a escuchar años después aquel álbum que tanto escuché en su momento, ¡y es que es una pu*a locura!. Cuando empiezan a tocar esos temas en directo recuerdas por qué te gustaban tanto. Se meten dentro de ti y sacan eso que llevas dentro y que irremediablemente tiene que expresarse, para desgracia de tus cervicales… «Wolfmother» es EL DISCO, y por ello, a excepción de «Tales From The Forest Of Gnomes» y «Witchcraft», lo interpretaron íntegramente. Arrancar con «Dimension», «White Unicorn» y «Woman», sinceramente, me parece abusar. Pero ellos siguieron a lo suyo y continuaron descerrajando brillantes riffs con «Apple Tree», «Pyramid» y un «Midnight Train» incrustado en medio como concesión a su época más reciente, como anticipo de uno de sus temas más emocionantes como es «Mind’s Eye», pese a que no entendí muy bien el efecto de guitarra que le metió al arpegio inicial.

Wolfmother

La tarde era especial por muchos sentidos, y tras apurar su vaso de cerveza de plástico, el vocalista y guitarrista se puso a patearlo como si fuera un balón de fútbol. Claro guiño que el público interpretó a la perfección con los cánticos de «oe, oe, oe», y lanzándole una camiseta de la selección española y una bandera, las cuales recogió con entusiasmo. La bandera la colocaron sobre la batería y la camiseta se la puso orgulloso ganándose aún más el cariño de sus fans. ¡Pero es que además era la víspera de su cumpleaños! 50 castañas le caían al día siguiente al bueno de Andrew, así que también le cantamos el «Happy Birthday» de rigor. Todo era una fiesta y el tramo final ya fue colosal. «New Moon Rising» y «California Queen» fueron las únicas en caer de «Cosmic Egg», un gran álbum pese a que, por venir de donde venían, no recibió el reconocimiento que quizá merecía. Y también fueron muy celebradas y coreadas. Amagaron con arrancarse a versionar «Champagne Supernova» de Oasis y «Spoonman» de Soundgarden, pero no sé si era una broma interna de la banda o si es que con tanta cerveza se le había olvidado tocarlas bien y se frustró el intento, el caso es que se quedó ahí el asunto y regresaron a los temas de autoría propia con los que continuaron poniendo patas arriba la sala madrileña.

Wolfmother

«Feelin’ Love», «Where Eagles Have Been» y «Vagabond» sirvieron de antesala al broche final que pusieron al ritmo de «Colossal» y de su himno por excelencia, un «Joker & The Thief» en el que el propio Stockdale se permitió coger su móvil con la mano derecha para grabar tanto a la banda como, sobre todo, al público, mientras cantaba y tocaba las notas de su guitarra solo con su mano izquierda. Tiene aura el pelocho, como dirían los modernos

Se retiraron del escenario y ya eran las 20:30, por lo que algunos pensamos que se acabó lo que se daba, pero tras los típicos gritos de «otra, otra», volvieron a salir para tocar unos bises que incluían ese «Love Train» que incluyeron en su versión internacional especial del álbum, y desconozco si algún tema más, porque se acercaba el inicio del partido y un servidor tenía que salir pitando a coger el metro de vuelta a su hogar. Otros irían a Colón, otros a algún bar con buenas pantallas, y también habrá quienes pasarían del partido y se irían a emborrachar sin más, lo desconozco, del mismo modo que desconozco si aquel fan de las primeras filas recuperaría su camiseta de la Selección con la que tan cómodo estuvo Andrew Stockdale y de la que no parecía dispuesto a desprenderse, lo que sí sé es vivimos un concierto memorable. Y nos lo queríamos perder… 

Wolfmother

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Fundador y director de Rock4Spain. Esposo y padre de dos. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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