Especial Soundgarden. 25º aniversario de «Superunknown»

El 8 de marzo de 1994 vio la luz el cuarto álbum de estudio de la banda de Seattle Soundgarden. Por ello, desde Rock4Spain, hemos querido celebrar este vigésimo quinto cumpleaños, rescatando tan icónico trabajo y analizándolo con la perspectiva que dan los años.

A estas alturas de la película, no creo que descubramos a mucha gente la calidad de los dieciséis cortes que lo conforman, pero siempre es bueno poner por escrito su relevancia, aunque hubiéramos preferido hacerlo sin tener que enfrentarnos a la realidad de que hace casi dos años que la voz de Chris Cornell se apagó para siempre.

Como toda gran obra de arte nace incluso antes de empezar a tomar forma en la mente de su creador, vamos a arrancar esta retrospectiva con varios factores determinantes a la hora de entender la personalidad de este trabajo.

 

Antecedentes:

Badmotorfinger

Nunca podremos saber con ciencia cierta, cual hubiera sido el impacto real de «Badmotorfinger» si no hubiera salido al mercado con tan sólo unos días de separación con aquél álbum que cambió todo para el panorama musical. Sí, ya sabes que hablo de «Nevermind» de Nirvana. Está claro que por un lado, aquel disco eclipsó todo, pero también es cierto que arrastró consigo a aquellos grupos que, ya fuera por su origen o por sus bases musicales, se englobaron dentro de lo que se denominó Grunge.

La verdad es que a pesar de encontrar elementos comunes, los protagonistas de nuestro especial construían su sonido mediante riffs pesados tan del gusto de Tony Iommi, más que de la inmediatez punk que inspiraba las composiciones de Cobain. Pero fuera como fuere, y pese a ser una banda más veterana, fueron fagocitados por aquella etiqueta.

El salto cualitativo de aquel tercer disco era realmente importante, con un Cornell en el momento álgido de sus capacidades vocales («Jesus Christ Pose» es el mejor ejemplo de ello), un Kim Thayil desatado y una base rítmica que se había visto increíblemente beneficiada por la incorporación de Ben Shepherd al bajo. Fruto de ello, giraron por todo el mundo junto a bandas punteras, fueron nominados a los premios Grammy en la categoría de “Mejor Representación de metal”, y alcanzaron el puesto 39 del Billboard.

 

Proyectos paralelos

Salvando a Thayil, los otros tres miembros del grupo comenzaron a hacer sus pinitos fuera de la banda madre. De esta manera, Cornell fundó Temple Of The Dog, superbanda que a la postre fue el germen de Pearl Jam y con la que editó un disco homónimo en recuerdo de su amigo y compañero de piso Andy Wood, fallecido por sobredosis. Temple Of The Dog llevó a Cornell por derroteros más melódicos y sin lugar a dudas,  amplió sus registros compositivos, lo que obviamente, acabaría impactando en Soundgarden. También hizo su primer tanteo en solitario aportando «Seasons» a la banda sonora de la icónica película Singles. Por su parte, Sheperd y Cameron se embarcaron en Hater junto con, entre otros, John Mcbain de Monster Magnet, editando en 1993 un álbum debut donde el garage figuraba entre sus influencias principales.

Por tanto, tenemos a una banda que había afianzado su sonido y había logrado sus mayores cotas de éxito hasta el momento, pero sobre la que levitaba la sensación de que todavía podían llegar más lejos; y unos miembros en un estado de inspiración exacerbada, que se atrevían a salirse del camino que ellos mismos habían ido construyendo, en su afán por crecer como compositores. Todo ello, generó unas expectativas importantes acerca de su siguiente paso, porque estaban en un punto clave en el que debían ser capaces de dar un golpe sobre la mesa y pasar al siguiente nivel para no perder el tren. A estas alturas de la película, todos sabemos lo que vino.

Superdesconocido:

«Superunknown» fue grabado durante los meses de julio a septiembre de 1993 en Bad Animals Studio, lugar que ya había registrado las canciones de grupos como R.E.M. (Automatic For The People) o Tad (Inhaler); a los mandos de Michael Beinhorn, quién ya firmaba en los créditos de un disco de culto como «Mother´s Milk» de Red Hot Chili Peppers… A todas luces, el resultado de estas elecciones tiene pocos peros.

Los dieciséis temas forman un conjunto mucho más variado que sus antecesores, ya que pese a no abandonar ese sonido que mezclaba el heavy y el rock zeppeliano, se abría alcanzando tanto melancólicos medios tiempos, como momentos oscuros teñidos de psicodelia, moviéndose entre unos y otros con una facilidad sólo al alcance de unos elegidos. No creo que a estas alturas sea necesario hacer una crítica concienzuda sobre el disco, pero si queréis contrastar lo que os comento de una manera rápida, podéis echar un vistazo a los singles que fueron lanzados, empezando por «Spoonman», en la que añaden detalles totalmente originales a un tema rockero; continuando con «The Day I Tried To Live» de riffs rocosos que arrancan tímidos y van creciendo mientras alternan potencia con delicadez hasta alcanzar el clímax y terminar como si no hubiera pasado nada. El tercer single acabó de derrumbar todas las puertas, porque nos encontramos con uno de sus temas más icónicos, con todos los ingredientes necesarios para llegar a formar parte de la lista de canciones que a unos cuantos nos acompañarán toda la vida, y es que «Black Hole Sun» aparte de pegada, se torna irresistible con ese hálito de cálida melancolía. Lo que contrastaba con la rebelde «My Wave», con un Cornell desatado como pieza central. En quinto y último lugar «Fell On Black Days» nos retrotrae a Temple Of The Dog.

Pero es que el disco no se queda en esos cinco títulos, sino que esconde momentos absolutamente brillantes como la oscurísima «4th Of July», o la psicodélica «Head Down» por poner sólo un par de ejemplos. Sin lugar a dudas, con este trabajo consiguieron aunar sonidos tan teóricamente antagónicos como los de Black Sabbath, Led Zeppelin y The Beatles de una manera natural.

 

Post-Superunknown

La acogida fue tremenda. Alcanzaron el número 1 del Billboard, de hecho ha alcanzado los seis discos de platino, se hicieron acreedores de dos premios Grammy y sobre todo, se consagraron como una de las bandas fundamentales para entender por qué durante esos años Seattle se convirtió en el epicentro musical del mundo.

A la gira mundial y el éxito masivo, le siguió un quinto trabajo, «Down On The Upside», cuya creación generó unas tensiones internas que fueron incapaces de solventar y que supusieron el fin de la banda… Hasta que volvieron a reunirse en 2012 con un más que digno «King Animal».

Lamentablemente, la prematura muerte de Cornell, hará que nunca disfrutemos de nuevas canciones de este grupo de cuatro músicos cuya energía y sensibilidad nos ha aportado tantos buenos momentos.

 

Bruno Díaz

Soundgarden en 1994 (Ben Shepherd, Matt Cameron, Chris Cornell & Kim Thayil)

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