Everything In Slow Motion – Influence (2020)

Por fin sale a la luz «Influence», el nuevo trabajo de Everything In Slow Motion destinado a insuflar vitalidad a su catálogo. Como el propio nombre de la banda indica, parece que todo lo ven a cámara lenta, y es que el cuarteto liderado por Shane Ochsner ha tardado cuatro años desde la publicación de su EP «Laid Down» – y nada menos que siete desde su magnífico álbum debut – en publicar este conjunto de canciones. El nuevo proyecto de EISM se grabó meticulosamente en el transcurso de dos años, parcialmente en el histórico Surf Ballroom en Clear Lake (Iowa), y para ello contaron con el ingeniero de sonido Nate Washburn conocido por su trabajo con bandas como My Epic, Household o Listener. «Influence» tiene un sonido absolutamente reconocible, cargado de emoción, pero pese a los momentos en los que se desata la adrenalina más innata al rock, la apuesta por los sonidos atmosféricos, envolventes y reposados es más que evidente.

Con tantos años de preparación, este nuevo proyecto puede ser el LP más esperado en la historia de Facedown Records, el sello cristiano del que Ochsner es todo un veterano. Y la pregunta es: ¿ha merecido la pena la espera? Pues cada uno tendrá su opinión. Yo intentaré dar unas claves para que cada uno saque sus propias conclusiones. El disco arranca realmente fuerte con un «Apollo» que apoyado en una reverb mortal se muestra oscuro y dulce a la vez en su primera parte, hasta que que se desata la energía de unas guitarras monolíticas y los ritmos más típicos del post-hardcore que alternan las partes suaves con las distorsionadas. A destacar el bajo poderoso en este temazo inconmensurable, al más puro estilo old school de la banda, que a muchos puede llevar a equívocos sobre lo que nos vamos a encontrar. Las buenas sensaciones continúan con «Influence», el tema que da título al álbum y que supuso el primer adelanto del mismo. Con un gran riff, podría decirse incluso que rocanrolero, incita al headbanging. Un magnífico tema en el que vuelve a contar con Aaron Stone; asociación que se repite como en «Ghost Story» perteneciente al EP de My Epic «Viscera», y al igual que en aquel tema, el resultado no puede resultar más que satisfactorio y emocionante a partes iguales. «Satellite» continúa por la senda de la anterior y demuestra la maestría de Ochsner a la hora de lograr el equilibrio entre melodía y contundencia. A partir de aquí nos adentramos en la parte central del álbum, dominada por los medios tiempos (o directamente tiempos lentos), donde las atmósferas ganan peso en detrimento de las melodías. Por mucho que la hayan escogido como single, «Choke» me parece la más floja de este tramo, y no es que sea un mal tema, pero le falta chispa. «Something I Can Feel», en la que cuenta con la colaboración de la cantante Crystal Rose, también es muy suave y atmosférica, pero como canción con ambiciones pop logra mucho mejor su objetivo. «Clementine» recupera el pulso y nos demuestra a unos Everything In Slow Motion enérgicos y muy melódicos. Un tema comercial – dentro de su estilo – que tiene un gancho irrebatible, aunque sea en clave post-rock. No obstante, para atmósferas post-rock, las que nos encontramos en «Taking Turns», una balada melódica, bonita y accesible. «Tired Eyes» es otra pista de rock poderosa, en la línea de los últimos lanzamientos de Thrice; esto es, lo suficientemente experimental y lo suficientemente comercial. Una nueva concesión al público mainstream antes de los dos cortes elegidos para cerrar el álbum, que se mueven por terrenos más tenebrosos y ásperos. Suave en su primera mitad y poderoso en la segunda, «Penny Wish» se presenta valiente y con un rollo muy Deftones, sobre todo en su tramo final donde incluso hay… ¡guturales! Eso es lo que más se echa en falta en este trabajo. «End of My Rope» también deja ver bastante la influencia de la banda liderada por Chino Moreno, eso sí, en la vertiente más atmosférica y electrónica. En ella aparece Ric Todd, que saliéndose de su zona de confort y el blues al que nos tiene acostumbrados nos regala un sucio solo de guitarra que culmina una de las canciones más sorprendentes.

En resumidas cuentas, «Influence» no es el álbum que esperábamos los que nos enamoramos de Everything In Slow Motion con «Phoenix». Esta nueva obra es más un disco de rock que de metal, pero mantiene su instrumentación atmosférica y reluciente, así como sus letras crípticas y oscuras. Es un disco que ahonda en la vulnerabilidad emocional mostrada en «Laid Low» pero dándole una nueva vuelta de tuerca, un paso valiente que puede enganchar a nuevos seguidores y a la vez dejar a algunos de los que ya tenía por el camino. Lo que no admite discusión es que es un disco que encierra mucho trabajo detrás, y solo por eso merece la pena que le prestemos nuestra atención, porque aunque en muchos momentos parezca que ese sea su objetivo, este no es un disco que entre a la primera.

Shane Ochsner, alma mater de Everything In Slow Motion

Lo mejor: «Influence» es un disco complejo, pegadizo y con energía. Ochsner no teme mostrar su lado sentimental y baja algo las revoluciones, pero vuelve a demostrar su increíble manejo de las dinámicas y las atmósferas.

Lo peor: Se echa en falta la rabia y profundidad mostradas en «Phoenix».

Everything In Slow Motion «Influence» (Facedown Records)

  1. Apollo
  2. Influence
  3. Satellite
  4. Choke
  5. Something I Can Feel
  6. Clementine
  7. Taking Turns
  8. Tired Eyes
  9. Penny Wish
  10. End of My Rope

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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