Especial HIM. 20 años de «Razorblade Romance»

«Razorblade Romance» es, a buen seguro, el disco más relevante de la historia del rock/metal gótico. La banda llevó el género a otro nivel con su segundo disco y lo puso a la vanguardia de los sonidos distorsionados hace ya veinte años. HIM es uno de esos grupos vilipendiados por la crítica y adorados por el público; a decir verdad, en ambos ámbitos siempre fue una banda capaz de despertar amores y odios incondicionales, pero en cualquier caso, y le pese a quien el pese, es difícil negar la evidencia: «Razorblade Romance» es una colección inmaculada de canciones bonitas y pegadizas, sin demasiados alardes pero con la fuerza y la elegancia que siempre caracterizó al grupo finlandés.

Las bandas de los países nórdicos siempre han habido conjugar la contundencia guitarrera y el sentimiento nostálgico que despiertan esas oscuras y frías tierras. La lista de nombres que lo atestiguan es casi inacabable, pero ninguna pegó tan fuerte logrando abarcar una base de fans tan amplia y de tan distinto pelaje como HIM. Fueron los abanderados de una nueva oleada de grupos que coqueteaban con sonidos y estética siniestra, al rebufo de los de Helsinki surgieron de Finlandia para exportar su música al continente bandas como Nightwish, To/Die/For, Charon, Entwine, The 69 Eyes o The Rasmus, cada una desde sus personales coordenadas. HIM llegó a las radiofórmulas tras arrasar en las listas europeas con «Razorblade Romance» y haberse ganado un puesto de honor como una de las bandas más prometedoras del momento gracias a su refrescante propuesta de rock/metal oscuro de espíritu romántico. El disco ya llamaba la atención desde su provocativa portada rosa centrada en la poderosa, omnipresente y estudiada imagen de su andrógino líder Ville Valo, quintaesencia del frontman maldito, que le daba un rollo glam. El cóctel visual imbatible para encandilar a una audiencia que por entonces aún se dejaba seducir por los sonidos metaleros se completaba con el «heartagram», el símbolo diseñado por el propio Valo que resulta de la unión de un corazón con un pentagrama satánico y que representa (según sus propias palabras) tanto al amor como a la muerte, temas comunes en sus letras. Una maniobra comercial redonda a la que se sumó el apoyo de una multinacional como BMG y un lineup estable. Pero para que todo esto funcione hace falta lo más importante: la música.

El potencial de HIM era evidente desde su debut «Greatest Lovesongs Vol. 666» publicado en 1997 justo después de acortar su nombre de «His Infernal Majesty» al acrónimo con el que son conocidos desde entonces. En aquel álbum de metal gótico rocoso y algo sucio convivían hits en potencia con canciones de lo más densas. Les sirvió para romper el hielo y llamar la atención de los más eruditos, pero si querían dar el salto había que pulir un poco su sonido así que se fueron a grabar su nueva obra a los Rockfield Studios de Gales y se pusieron en manos de John Fryer (Depeche Mode, Nine Inch Nails). Con Gas Lipstick como nuevo batería en la banda y un nuevo teclista como Zoltan Pluto la banda alcanzó un sonido definitivamente distintivo, más depurado que en su anterior álbum. Las guitarras Sabbathianas de Linde se fundían con los melancólicos teclados y conseguían unas trabajadas melodías de lo más pegadizas que alcanzaban el cenit con la sugerente y juguetona voz de Valo, tan pronto aguda y aterciopelada como grave y recién salida de las profundidades del averno. «Razorblade Romance» fue publicado en Finlandia el 19 de Diciembre de 1999 y cinco días más tarde en toda Europa. Se publicaron distintas versiones del mismo, la que yo tengo y que está grabada a fuego en mi subconsciente es la que está formada por doce canciones y que arranca con «Your Sweet 666» y acaba con «Heaven Tonight». El primero servía de carta de presentación aunque no era un tema realmente nuevo, ya sirvió de apertura de su ópera prima pero esta versión refinada alcanzó la excelencia, más si cabe… La letra es algo naif, pese a que juegue de forma gratuita con el número de la bestia, pero el tema es realmente espectacular, en él muestran toda su paleta de colores con guitarrazos rabiosos, teclados sutiles y la inconfundible voz de Valo. Esta es la fórmula que van a explotar a lo largo de los tres cuartos de duración largos del álbum, aunque vayan variando la proporción de los ingredientes. En esa misma vertiente poderosa tenemos la archiconocida versión del «Wicked Game» de Chris Isaak, otro tema que ya registraron en su debut y que aquí presentaron mejorado. Tanto es así que aún hay gente que cree que este tema es propio de HIM, por lo que se puede decir que jugaron muy bien sus cartas. Entre los temas realmente nuevos tenemos otros cortes potentes e irrenunciables en sus directos como «Right Here In My Arms» (uno de los singles extraídos del álbum) o «I Love You (Prelude To Tragedy)», que bajo ese manido título esconde un riff de guitarra demoledor. También tenemos grandes baladas, tremendamente oscuras y sobrecogedoras, como «Gone With The Sin» y «Bury Me Deep Inside Your Heart», donde el bajo de Migé Amour sostiene la instrumentación en las estrofas para que Valo se luzca con su voz profunda y sus pertinentes gorgoritos; pero si por algo destaca este álbum, es por sus medios tiempos, tan oscuros como melódicos. Aquí hay uno que destaca por encima de todos: «Join Me In Death», un tema que inicialmente se haría conocido por aparecer en la banda sonora de la película de ciencia ficción de «The Thirteenth Floor» (1999) pero que rápidamente sobrepasó al film y se convirtió en un auténtico himno generacional. Tampoco le va a la zaga «Poison Girl», y aunque sean menos conocidas, canciones como «Resurrection» o «Razorblade Kiss» también tienen una gran calidad y sirven para redondear un trabajo que no tiene desperdicio. Un hit detrás de otro que llega a su final con «Heaven Tonight», curiosamente uno de los pocos (sino el único) que aporta un mensaje de esperanza y cierto optimismo.

Me cuesta desprenderme de mi condición de fan de este disco a la hora de elaborar este pequeño especial, pero realmente es un álbum que me marcó profundamente (al igual que a otra muchísima gente de mi generación) y que suelo escuchar recurrentemente, porque a pesar de provocar un profundo sentimiento de nostalgia, ha envejecido más que dignamente y me sigue sonando rompedor. No de todos los discos se puede decir lo mismo…

HIM en el 2000 (Mikko «Migé Amour» Paananen, Mika «Gas Lipstick» Karppinen, Ville Valo, Jussi-Mikko Salminen «Zoltan Pluto» & Mikko «Linde» Lindström)

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Fundador y director de Rock4Spain. Funcionario del rock & roll. Tras aparcar sus proyectos musicales propios y con la experiencia que le dan varios años de colaboración como redactor en cylcultural.org decide lanzarse a esta empresa.

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